Trump, confirmó, en una conferencia de prensa, en la tarde del miércoles 3 de diciembre, que la segunda fase de su Plan para Gaza pronto tomaría forma material.
De esa manera, el titular de la Oficina Oval salió al cruce de las versiones que proliferaron, en las últimas semanas, y que enfatizaban que había llegado al fracaso en el terreno acuerdista.
El acuerdo del 13 de octubre, en Sharm El Sheikh, llegó a un punto de estancamiento, después de las dos primeras semanas de haberse firmado, y las gestiones turcas, egipcias y cataríes se acentuaron para salvar el marco del fin de la guerra y otros efectos subsistentes en el acuerdo.
La alianza gubernamental que sostiene a Benjamín Netanyahu hizo todo lo posible para detener todo el proceso ya que percibe que no le conviene de una forma completa el Plan Trump. A la par, Netanyahu presiona a Trump para que le facilite urgentemente el indulto a través del presidente Isaac Herzog.
Mientras tanto, la oposición y las fuerzas que controlan el poder judicial resisten a la exigencia de Netanyahu ya que quieren desprenderse de una vez por todas del papel político de Netanyahu.
El líder del Likud no puede dormir tranquilo sabiendo que, en el horizonte inmediato, hay una alta probabilidad de que sea puesto tras las rejas, salvo que Donald Trump le obtenga el indulto.
Siguiendo con los vaivenes políticos israelíes, la Knéset votó el plan de los 20 puntos de Trump, pero sin la participación de los partidarios de Bibi y sus respectivos aliados. A saber, sin el oficialismo.
Esta votación no es vinculante, pero le sirvió al oponente, Yair Lapid, mostrar que el gobierno de Netanyahu es reacio a aceptar el plan y ser percibido por Washington como una pieza conciliadora con sus deseos.
Este hecho también sirvió para que el resto del mundo concluya que Netanyahu y su Likud discrepaban de gran parte del plan Trump, pese a retóricamente decían apoyar. Netanyahu reiteró que no permitirá que Hamas siga existiendo tras la guerra y, del lado palestino, le responden que sigue soñando.
Fuentes fiables, informan que los contactos del liderazgo de Hamas y las distintas partes firmantes del acuerdo, con excepción de la israelí, continúan para reconducir el acuerdo hacia sus objetivos más importantes.
Estos intercambios también incluyen al bando estadounidense, el cual quiere tratar libremente con Hamas para articular definitivamente el proceso frente a la negativa israelí.


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