El deliberado ataque, por parte de las fuerzas armadas de Ucrania, contra un barco mercante de la República Islámica de Irán (25.7.2026), en el Mar Caspio, constituye un acto tendiente a ampliar el círculo de guerra que Israel y la Administración Trump operan contra el estado de Irán para que no solamente Ucrania, sino también para que otros países europeos, se sumen en la beligerancia.
Recordemos que, en lo que va de este año, camarillas que integran el estado profundo inglés, estuvieron promoviendo acciones orientadas para que Gran Bretaña, Alemania y Francia, junto con otros países de Europa, se introdujeran, en términos de beligerantes, en la guerra contra Irán; pero este objetivo no pudo ser concretado, hasta el momento, porque determinados cálculos realizados, en la misma Inglaterra y otras naciones europeas, lo impidieron.
Pese a eso, la colaboración de la inteligencia de Inglaterra y Alemania en contra de Irán, y en apoyo de Israel y EE.UU., fue continua.
Por lo cual, tampoco sorprendió que el recientemente elegido primer ministro inglés, Andy Burnham, mantuviese la orden de que los aviones estadounidenses despeguen desde el complejo militar RAF Fairford, en Inglaterra, para bombardear a los objetivos sitos dentro de Irán.
Según algunos signos, Israel habría incentivado el ataque ucraniano contra el barco iraní, hecho, mediante el cual, murió un tripulante de la embarcación agredida.
Cabe mencionar que los servicios de inteligencia de Israel y Ucrania colaboran activamente entre sí, en diferentes planos que hacen a sus intereses mutuos, y esto no fue interrumpido durante los desarrollos de los conflictos en Ucrania y en Irán.
En este marco de las relaciones no discontinuadas entre Ucrania e Israel, o al lado del mismo, el estado profundo israelí prioriza la profundización de la interacción con los Estados Unidos e Inglaterra en vez de los lazos con Rusia y China.
La unipolaridad siempre fue una ganancia a mediano y largo plazo para estas facciones del establishment israelí, aunque, en los Estados Unidos, y fuera de él, algunos digan que Israel es un portaaviones estadounidenses.
Así que cualquier conversión radical de la estructura geopolítica de Asia Occidental que gire hacia la multipolaridad como tal no es del agrado de quienes deciden el Israel del futuro.
Y cualquier enfrentamiento directo entre Ucrania e Irán repercutirá, evalúan en Israel, en réditos para los intereses geopolíticos israelíes.
A esto se suma que elementos significativos de la élite ucraniana tienen sus inversiones y propiedades en el Golfo y que técnicos y equipos militares de Ucrania han estado operando en esa área en contra de los movimientos militares iraníes. Estos recursos militares y de inteligencia ucranianos todavía siguen presentes en la zona. Incluso, algunos estados de la región están con la voluntad de acrecentar la cooperación militar con Ucrania.
¿Qué hará Irán?
En el ambiente iraní, se comenta de distintas opciones a seguir, como medida de respuesta contra Ucrania, pero, de acuerdo con la información recabada, la acción puntual de represalia estará condicionada por mantener el equilibrio entre, por el momento, no ampliar la guerra y poner limites a Ucrania y sus patrocinadores: Israel y la OTAN.


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