En la gran actualización de hoy, pondremos el foco en tres artículos de tres temas distintos pero en esta ocasión de un mismo autor, el analista Andrew Korybko que en su propio sitio web nos ofrece oportunos análisis de los acontecimientos más candentes en el mundo. Aquí les traemos tales publicaciones en versión traducción resumida para que tomen en cuenta los puntos clave de forma rápida:
1) Así podrían ser las garantías de seguridad de EE. UU. para Ucrania
En su primer artículo, trata inicialmente sobre la postura de Trump y escalada del conflicto. Hasta ahora Trump mantiene una política de armar de forma indirecta a Ucrania a través de ventas de armas a la OTAN, pero se muestra reacio a un involucramiento más profundo de EE. UU., lo cual podría conducir a una escalada. A mayores, la cuestión de las garantías de seguridad de EE. UU. y la OTAN para Ucrania son un obstáculo respecto a la resolución política del conflicto,
La parte rusa considera inaceptable el flujo continuo de armas ofensivas modernas y la presencia de tropas occidentales en Ucrania. En especial si intensifican las amenazas de la OTAN comparadas con la situación previa a la operación militar especial (OME).
Lo que sí podría aceptar Rusia es que las armas ofensivas y las tropas occidentales apareciesen al oeste del Dniéper solo si se desmilitariza la región Este del río (Trans-Dniéper, TDR), y queda bajo control de fuerzas de paz no-occidentales, y si además EE. UU. reduce significativamente sus fuerzas en Europa.
En cuanto a la cuestión de una zona de exclusión aérea impuesta por la UE, especialmente al oeste del Dniéper, sería probablemente inaceptable para Rusia, salvo con concesiones significativas como la desmilitarización de la TDR y cesiones territoriales por parte de Ucrania.
Los Estados Unidos, en un contexto así, podrían proporcionar inteligencia, vigilancia, mando, control, defensas aéreas, y apoyo logístico para una zona de exclusión aérea liderada por la UE, lo cual aumentaría las tensiones con Rusia.
Así visto, la retórica de Trump contra Rusia y su presión para imponer un escenario desfavorable para Putin podrían sabotear el proceso de paz y justificar una escalada occidental. Nos dice Korybko: «A juzgar por las palabras de Trump hasta ahora y los informes recientes, está tentando a la suerte con Putin, que está abierto a compromisos, pero no a concesiones, y mucho menos a concesiones significativas en materia de seguridad. Si este enfoque no cambia, se espera una grave escalada».

2) El ferrocarril que Irán tiene previsto construir hasta el mar Negro dependerá de Azerbaiyán
El segundo artículo trata sobre un peculiar proyecto ferroviario de Irán. Y es que, estaría en la mesa de proposiciones la construcción de un ferrocarril desde Irán hacia el mar Negro a través de Armenia e incluso a través de la República Autónoma de Najicheván (Azerbaiyán), facilitado por acuerdos mediados desde EE. UU.
Resulta que en declaraciones del viceministro de exteriores armenio en delcaración a la agencia IRNA, «su país prevé que los recientes acuerdos con Azerbaiyán, mediados por Estados Unidos, faciliten el acceso de Irán al mar Negro». Esto implicaría la cooperación bilateral ferroviaria entre Armenia e Irán e incluso el uso de la línea Nakhchivan-Jolfa.
De aquellas declaraciones surgieron otras hipótesis con que este proyecto de Irán y Armenia contrarresta las ambiciones de Azerbaiyán con respecto al corredor de Zangezur y que bloquea los esfuerzos de EE. UU. y Azerbaiyán para aislar a Teherán, según Korybko cita al canal de Telegram Geopolitics Prime. Pero según él, esto no es cierto. No habría un jaque mate a los planes de Estados Unidos y el corredor de Zangezur. Y es que, según la entrevista de Kostanyan, el corredor ferroviario que él comentó, atraviesa territorio azerí (Najicheván), por lo cual esa conexión ferroviaria Irán-Armenia, dependerá de Bakú.
¿Y por qué no construir un ferrocarril por el sur de Armenia? Korybko señala que existe una carretera en la región meridional armenia de Syunik, pero su geografía montañosa hace que sea muy costoso construir allí un ferrocarril norte-sur. Entonces, lo que tenemos es un ferrocarril Norte-Sur intermediado por Azerbaiyán o una carretera Irán-Armenia en dirección a los puertos georgianos del Mar Negro, pero eso no es tan rápido ni tan rentable como utilizar el ferrocarril.
Más allá de eso está la cuestión de que, una vez en el Mar Negro, ¿a quién exportar? Korybko expone que es posible que la UE no tenga un mercado muy grande para los productos iraníes o que Estados Unidos presione al bloque para que no los compre. Con lo cual, el corredor podría ser más simbólico que significativo. Lo que para el autor resultaría significativo es que ambos proyectos no se interfirieran entre sí, de modo que se aliviasen las tensiones sobre la ruta Trump (TRIPP, en inglés). Cada cual ganaría algo.
De forma amplia, Korybko también señala que el corredor TRIPP también amenaza con socavar la posición regional más amplia de Rusia, pues dicho corredor impulsaría la expansión de la influencia turca respaldada por Estados Unidos en toda su periferia norte. Según Kostanyan, Irán aceptó este TRIPP porque el control estadounidense por 99 años es económico y no de seguridad.
En último lugar, la cuestión iraní de cooperar con Azerbaiyán para facilitar el comercio con Armenia hasta el Mar Negro, representa un término medio entre la confrontación y la capitulación. Y de este modo Irán trataría de beneficiarse en lo más posible dentro de una compleja situación frente al bloque turco y su respaldo estadounidense.

3) Myanmar se perfila como el próximo frente de la nueva guerra fría entre China y Estados Unidos
En último lugar tenemos un artículo dedicado a Myanmar y la competencia por tierras raras. China busca mantener el acceso a las reservas de tierras raras en el estado de Kachin, mientras EE. UU. intenta obtenerlas, convirtiendo a Myanmar en un foco de la Nueva Guerra Fría.
Estados Unidos considera llegar a un mayor compromiso diplomático con la junta de Myanmar o el Ejército de Independencia de Kachin (KIA, en inglés) para acceder a las tierras raras, apoyando clandestinamente a grupos armados contrarios a la junta. Sin embargo, la geografía montañosa de Kachin, en la frontera con China e India, dificulta el desvío de las tierras raras de China hacia India, y China probablemente intervendría para impedirlo.
Por su parte, China prefiere medios económicos y diplomáticos a la fuerza militar, intensificando esfuerzos con la junta, el KIA, o ambos, para asegurar el acceso a las tierras raras. En este sentido, China podría buscar la restauración del control militar de la junta en Kachin, apoyar la independencia de facto del KIA, o negociar la autonomía de Kachin en un acuerdo mediado por China.
La ventaja está en el lado chino debido a su proximidad geográfica, las instalaciones de procesamiento cercanas, los lazos existentes con la junta y el KIA, y la posibilidad de vincular las tierras raras al Corredor Económico China-Myanmar (CMEC, en inglés).
En último lugar, EE. UU. podría intentar una escalada para provocar una intervención armada china con el fin de involucrarla en un conflicto prolongado, aunque esto es poco probable, pero intensificaría notablemente la rivalidad por Myanmar.



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