En la gran actualización de hoy les traemos un día más, infaltable como siempre, tres artículos de tres fuentes diferentes en formato de traducción resumida para conocer los puntos clave de tres perspectivas fundamentadas sobre asuntos de actualidad. Así pues, vamos con ello.
1) ¿Qué lecciones puede aprender Europa de la escuela de papá?
En primer lugar tenemos un artículo editorial del Tehran Times. Nos ponen en contexto de la reunión del pasado lunes 18 entre Donald Trump con dirigentes europeos (Keir Starmer, Giorgia Meloni, Friedrich Merz, Emmanuel Macron, Alexander Stubb, Ursula von der Leyen, Mark Rutte) para abordar la cuestión de la guerra entre Rusia y Ucrania con el propósito de ponerle fin.
Sin embargo las imágenes de la reunión muestran a un Trump en posición dominante, sentado en su escritorio del Despacho Oval mientras los invitados europeos están en corrillo del otro lado. Lo cual se describe como una situación humillante, si bien es reflejo de la dinámica de poder existente. También citan comentarios del medio británico The Daily Mail donde mencionan al youtuber estadounidense Benny Johnson y al profesor sueco Ashok Swain quienes destacaron tales escenas como una muestra de superioridad de Trump frente a los líderes europeos relegados a ser una especie de escolares o vasallos.
Además, se menciona la comparación a una reunión en 2018 con una canciller alemana, Angela Merkel en pie frente a un Trump sentado. Esto sería otro ejemplo del cambio en las relaciones internacionales. Más si cabe por el contraste con la reunión Trump-Putin en Alaska, del pasado 15 de agosto, donde fue recibido cálidamente.
Así pues, la reunión de Washington pretendía demostrar la unidad occidental (más concretamente europea) para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania iniciada en febrero de 2022. Pero tras la reunión se resalta la tendencia estadounidense a priorizar su superioridad incluso con sus aliados.
En conclusión, es posible que los líderes europeos tengan que reevaluar sus estrategias y expectativas en sus relaciones con Washington. Lo cual no parece muy posible en un contexto donde, tomando como ejemplo la pasada cumbre de la OTAN, Trump se presentó a sí mismo como papi está en casa (daddy’s home).

2) ¿Qué garantías de seguridad occidentales para Ucrania podrían ser aceptables para Putin?
En segundo lugar, tenemos un artículo del analista Andrew Korybko en su propio sitio web. Aquí nos presenta la cuestión de las garantías de seguridad para Ucrania.
Tras las rondas de conversaciones en la última semana, desde la administración Trump, particularmente por Witkoff, se mencionó la posibilidad de una protección similar al artículo 5 de la OTAN, pero Korybko nos recuerda que éste no obliga a enviar tropas, solo a tomar medidas necesarias, lo cual ya se aplica a Ucrania con apoyo en armas, inteligencia y logística.
Por la parte rusa, desde su ministerio de exteriores rechazaron cualquier despliegue de contingentes militares de la OTAN en Ucrania, siendo un objetivo clave de Rusia evitar la expansión de la OTAN, según declaraciones de la portavoz, María Zajárova. Para Rusia es crucial evitar que Ucrania sea una vez más una plataforma de agresión occidental.
Hipotéticamente, señala el autor, Rusia podría aceptar la reanudación del apoyo occidental a Ucrania solo en caso de un nuevo conflicto mientras rechaza por completo la presencia de fuerzas militares occidentales. De haber fuerzas de paz, tendrían que ser no-occidentales.
Incluso podría darse una situación de apoyo occidental con tropas al oeste del Dniéper y fuerzas no occidentales en una zona desmilitarizada en el lado este del Dniéper.
En último lugar nos habla del riesgo de provocaciones a partir de la presencia de fuerzas extranjeras, pues esta situación podría alentar a Ucrania a realizar ataques de falsa bandera en busca de una escalada.

3) Los griegos e Israel
En tercer lugar, tenemos un artículo de Dimitris Konstantakopoulos en United World International. El asunto clave son las protestas que acontecen en Grecia, es decir, las manifestaciones en puertos griegos contra las políticas de Israel porque llegan cruceros con turistas israelíes, algunos considerados soldados o criminales de guerra.
Mientras tanto el gobierno griego no actúa. Las autoridades no aplican el derecho internacional para controlar o detener a estos turistas, organizando en su lugar, operaciones policiales para protegerlos. Con respecto al comportamiento de esos tursitas, nos indica la existencia de provocaciones, insultos y agresiones a manifestantes griegos, portando banderas israelíes y coreando consignas sionistas.
A su vez hay un mito de la alianza greco-israelí, que viene promovido por la élite griega, pero no respaldado por Israel, quien no usa términos como alianza estratégica. Por otro lado, también está el asunto de la rivalidad greco-turca, donde Israel fomenta tensiones en el mar Egeo y Mediterráneo oriental, sin comprometerse a apoyar a Grecia militarmente (por ejemplo, en la crisis del gasoducto EastMed).
Y en tercer lugar nos habla del control israelí en Grecia y Chipre, que sigue avanzando en ámbitos como la política, la economía, los medios de comunicación, el ejército y los servicios de inteligencia.
También Dimitris también nos habla de la identidad griega, pues el pueblo griego está ligado a la democracia y a la resistencia al imperialismo. Es por ello que apoya a Palestina (71% condena el genocidio de Israel en Palestina según encuestas). Y además hay una tradición de resistencia, con el apoyo griego a luchas árabes por parte, por ejemplo de Andreas Papandreou, Michalis Raptis, EOKA, Vassos Lyssarides, Mikis Theodorakis.
Sobre el caso de las protestas contra las acciones israelíes nos informa de que el 10 de agosto acontecieron manifestaciones en más de 100 localidades griegas contra el resurgimiento del fascismo en Israel. La postura griega no trata de antisemitismo, sino de oposición al sionismo y apoyo a los judíos contra sus líderes, recordando la ayuda griega a judíos durante la Segunda Guerra Mundial.



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