En el día de hoy hacemos un triplete total, ya saben los lectores veteranos. Tenemos en el foco, tres artículos de tres autores desde tres medios distintos para seguir bien actualizados con los sucesos que se desarrollan, lo queramos o no. Pero de este modo, les traemos información del inglés al español sobre temas que en la ocasión de hoy, afectan muy directamente a Europa.
1) Por qué el Reino Unido quiere crear una tensión permanente con Rusia
Empezamos con un artículo de la periodista Sonja van den Ende en Strategic Culture Foundation. El centro de su publicación es la intensificación de las tensiones con Rusia, pues el Reino Unido busca posicionarse como un adversario clave de Rusia, aumentando así las tensiones mediante acciones estratégicas.
Reino Unido tiene planes para enviar un contingente militar limitado al oeste de Ucrania y ampliar su presencia en Moldavia como parte de una estrategia para reforzar el flanco oriental de Europa. De este modo, las acciones británicas reflejan una amenaza más amplia de la OTAN y la UE, con el riesgo de escalar a un conflicto a gran escala. Aunque, desde la administración Trump, los EE. UU. han disminuido su papel en la guerra proxy en Ucrania debido a los problemas financieros y la polarización interna.
Van den Ende remarca que el Reino Unido lidera la llamada «Coalición de los Dispuestos» para acometer una guerra híbrida contra Rusia donde priorizan sus ambiciones geopolíticas sobre la estabilidad europea. Nos recuerda el uso del principio del «divide y vencerás» [divide et impera] utilizado por Londres y nos recuerda los antecedentes de guerras contra potencias europeas para evitar su dominio continental.
Pero, estas acciones no las hacen por meros cálculos de poder sino también por grandes intereses económicos, pues el complejo militar-industrial británico se beneficia del conflicto.
A su vez, desde el think tank británico Chatham House sus expertos califican a Rusia como una amenaza existencial y abogan por la creación de un cordón sanitario con tropas británicas. [Cosa que por cierto es la prioridad británica desde tiempos de Mackinder y la guerra civil rusa tras la misma primera guerra mundial]. Es más, nos recuerda la periodista que en aquel abril de 2022, Boris Johnson viajó a Ucrania para detener las negociaciones de paz con Rusia en Estambul: Johnson afirmó que, aunque Ucrania estuviera dispuesta a firmar un acuerdo, Occidente no estaba dispuesto a apoyarlo y prometió más ayuda militar si continuaban las hostilidades.
Presencia militar británica abarca desde el Báltico hasta el Mar Negro y es parte de su gran estrategia, con Polonia como aliado clave y Moldavia y Rumanía como centros logísticos. En la misma Ucrania tienen la base costera de Ochakov, una base naval de los Royal Marines que fue establecida en 2020, y funciona como centro de inteligencia, entrenamiento y logística para operaciones en el Mar Negro, cerca de la península de Crimea. Además, Transnistria es otro punto vulnerable a medida que se intensifica la cooperación militar británica con Moldavia, Polonia y Rumanía:
Nos dice exactamente que una escalada del conflicto —una guerra en Transnistria— implicaría inevitablemente a Moldavia, Rumanía (miembro de la OTAN) y, en última instancia, a Rusia.
Históricamente, ya hay tensiones entre Reino Unido y Rusia desde los años 90 del pasado siglo, que fueron alimentadas por casos como los Skripal y Litvinenko, utilizando unas narrativas hechas por los británicos sobre envenenamientos hechos por rusos a ex agentes en Gran Bretaña. Más allá de esas tensiones, el foco principal de Londres esta en los intereses sobre los recursos naturales de Ucrania. Básicamente, junto con la UE y EE. UU., buscan el acceso a los recursos naturales, minerales y cereales de Ucrania.
En último lugar, también existe una crisis económica interna en Reino Unido, pues resulta evidente el declive económico, la crisis de los refugiados y las protestas ciudadanas en el Reino Unido, a la vez que sus élites impulsan conflictos externos para reafirmar su influencia.

2) El estrecho de Ormuz demuestra por qué la seguridad energética es una responsabilidad global – Peiman Salehi
Seguimos con un artículo del analista político Peiman Salehi en Oriental Review, cuyo foco está en la importancia estratégica del estrecho de Ormuz, ya que se trata de un canal por donde pasa casi el 20% del petróleo mundial, y conecta a los Estados del Golfo con los mercados globales. Por tanto, es un estrecho que genera dependencia global pues países como China, Japón, Corea del Sur, India y Europa dependen de Ormuz; su cierre provocaría alzas en precios y crisis en el Sur Global.
Salehi nos habla de su fragilidad pues los ataques en 2019 a petroleros demostraron que incluso las mínimas perturbaciones generan impactos globales en los precios y los costos del transporte.
Potencias occidentales como los EE. UU. y el Reino Unido patrullan el Golfo con grupos aeronavales (portaaviones) para garantizar el flujo de petróleo, pero esto no aborda las causas de inseguridad. La disuasión militar tiene sus limitaciones porque no resuelve las rivalidades regionales, las sanciones económicas ni las asimetrías entre potencias externas y actores regionales.
Los intereses en torno a Ormuz son diversos. Por un lado, Irán reclama derechos soberanos, y por otro, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos invierten en oleoductos alternativos, mientras que Omán actúa como mediador.
Salehi remarca que la dependencia de Asia y del Sur Global en el paso de Ormuz requiere un enfoque más inclusivo y que no esté dominado por potencias occidentales. Propone una cooperación multipolar, con diálogos regionales, consorcios multilaterales o separación de sanciones respecto a la cooperación marítima para reducir las tensiones.
Las economías en desarrollo (del Sur Global), como Indonesia o Brasil, son las que más sufren las consecuencias de la inestabilidad en Ormuz, pero tienen escasa voz en su seguridad. En tal sentido se puede ver a Ormuz como una prueba de la transición de un orden unipolar hacia uno donde la interdependencia requiera una cooperación global.
Termina señalando que podemos encontrar paralelismos con otros problemas globales pues Salehi compara la seguridad energética en Ormuz con el cambio climático o la seguridad alimentaria, lo cual requiere en consecuencia un enfoque colectivo. Así visto, la gestión de Ormuz puede definir si la seguridad global será competitiva o cooperativa, basada en el respeto mutuo.

3) El cierre de la frontera bielorrusa por parte de Polonia equivale a unos ligeros aranceles de facto de la UE a China
Y terminamos con un artículo del analista geopolítico Andrew Korybko en su propia web, que se centra en el asunto del cierre de la frontera entre Polonia y Bielorrusia. Resulta que Polonia cerró su frontera con Bielorrusia, afectando así a una ruta de exportación china a la UE valorada en 25.000 millones de euros (es decir, un 3,7% del comercio bilateral).
Este cierre incrementa los costos y los tiempos de envío, especialmente para el comercio electrónico chino, que creció 1,6% respecto al año anterior. Polonia justificó el cierre por las maniobras Zapad 2025 y una incursión de drones rusos, aumentando tensiones con Rusia. Sobre esto les recomendamos otra actualización anterior para profundizar en aquella incursión.
Por su lado, Trump sugirió que la OTAN imponga aranceles del 50-100% a China como parte de su plan para resolver el conflicto ucraniano. Tal cosa podría señalar un posible quid pro quo entre Polonia y EE. UU., donde Polonia cierra la frontera a cambio de mantener o aumentar las tropas estadounidenses allí estacionadas. Korybko también remarca que los EE. UU. consideran a Polonia un aliado clave, donde ya tienen 10.000 soldados estacionados y es posible su aumento tras la visita del presidente polaco (Nawrocki) a Trump.
Korybko remarca que Polonia es uno de los países de la OTAN/UE más belicistas con Rusia y, por lo tanto, es de suponer que simpatiza con la propuesta de Trump de imponer aranceles del 50-100 % a China como parte de su plan para poner fin al conflicto ucraniano. Así pues, tiene sentido que Polonia solo imponga ligeros aranceles de facto de la UE a China cerrando la frontera con Bielorrusia con pretextos de seguridad plausibles que no provocan represalias por parte de Pekín, pero que aún así le envían un mensaje.
Tras una reunión de sus ministros de exteriores en Varsovia el pasado lunes, se confirmo que habían hablado de Bielorrusia. Y después, China se comprometió a colaborar más estrechamente con Polonia para resolver el conflicto ucraniano, pero es probable que esto no se traduzca en una presión significativa sobre Rusia.
En conclusión, Korybko expresa que no se espera que la UE acepte la propuesta de Trump por lo contraproducente desde el lado económico, y el cierre de la frontera bielorrusa por parte de Polonia solo supone una barrera no arancelaria insignificante para una pequeña parte del comercio entre China y la UE. Entonces, lo que espera ganar Polonia es un mejor concepto desde Estados Unidos pero la contrapartida es que Polonia podría caer aún más en desgracia ante la UE y, por lo tanto, ampliar las divisiones dentro del bloque.



Deja un comentario