En la gran actualización del día, vamos a poner el foco una vez más en Polonia. Recuerden que días atrás también les habíamos traído en otra actualización el análisis del inglés al español por el analista Andrew Korybko que maneja especialmente los asuntos políticos polacos. Así pues, volvemos a sus últimas piezas para conocer y dejarles aquí los puntos clave de ello.
1) Interpretando los cambiantes objetivos de Zelensky para alcanzar la victoria
En el primer artículo, Korybko nos habla de que Zelensky acepta la imposibilidad de restaurar las fronteras de Ucrania anteriores a 2014, según su declaración a ABC News donde afirma que Ucrania ha ganado al no ser ocupada completamente por Rusia. Este es un cambio en el discurso repetido por Zelensky durante tres años y medio desde el inicio de la operación especial rusa.
Además, Zelensky insinúa la aceptación del fin del conflicto sin alcanzar el objetivo de restauración de fronteras, siguiendo la corriente política. También está la posible intensificación de la participación de EE.UU. por parte de Trump con el fin de coaccionar a Putin y congelar así el conflicto sin que los rusos hayan logrado sus objetivos, pero sin ilusiones sobre restauración de fronteras para Ucrania.
También nos habla Korybko del riesgo de intervención directa de la OTAN, con o sin zona de exclusión aérea, antes o después del cese de hostilidades. (Aprovechamos para recomendarles otro artículo para ampliar sobre esas intenciones intervencionistas desde la OTAN en Ucrania).
Volviendo a Zelensky, ahora corrige su percepción de victoria a nivel nacional y occidental, definiéndola como el final del conflicto sin la ocupación total de Ucrania por Rusia. Korybko agrega que Rusia nunca tuvo intención de ocupar toda Ucrania, como se demuestra por el hecho de no intentar tomar Odessa ni avanzar en el oeste ucraniano, sino limitándose a los alrededores de Kiev. Así pues, la ocupación total hasta la frontera con Polonia se trataría de una especulación infundada por algunos partidarios ucranianos, que no refleja los objetivos rusos declarados o implícitos.
Zelensky ahora busca conformarse con menos sin perder prestigio, motivado por su legado y temor a una revuelta ultranacionalista en la sociedad civil y en las fuerzas armadas si acepta control ruso indefinido sobre territorios reclamados (las llamadas fronteras de 1991). La ironía es que Ucrania sí habría conservado las partes de Jersón y Zaporozhye bajo control ruso si hubiera aceptado el proyecto de tratado de paz de primavera de 2022, saboteado por Reino Unido (Boris Johnson).
Así mismo, menciona el precedente del fracaso de la contraofensiva en primavera-verano de 2023, preparada con miles de millones en equipamiento occidental, aquello es indicativo que Ucrania no recuperará territorios; y que el conflicto terminará con Rusia conservando al menos los territorios ganados en Jersón y Zaporozhye, y posiblemente ampliando ganancias.
Zelensky está dispuesto a congelar conflicto a lo largo de las líneas del frente, con la posibilidad de retirarse del resto del Donbás si Trump lo ordenase tras un acuerdo con Putin. Termina diciendo que: En cualquier caso, la dinámica político-militar sigue favoreciendo a Rusia, y Zelensky finalmente lo ha aceptado.

2) Los ejercicios militares enfrentados podrían convertirse en la nueva normalidad en Europa Central y Oriental
En el segundo artículo, Korybko nos habla de la dinámica impulsada por los intereses geopolíticos de la élite occidental para sembrar miedo sobre Rusia, así como sus intereses económicos para enriquecerse mediante inversiones en la línea de defensa de la UE. Menciona el asunto del derribo sin precedentes por parte de la OTAN contra drones rusos sobre Polonia la semana pasada, pero se atribuye a interferencias que los desviaron de su rumbo.
Luego nos llama la atención a los ejercicios militares enfrentados en Europa Central y Oriental (ECE). Por un lado, están las maniobras de Polonia, Lituania y otros ocho aliados de OTAN en Letonia (30.000, 17.000 y 12.000 efectivos, en total algo menos de 60.000 soldados) coincidiendo con las maniobras Zapad 2025 de Rusia y Bielorrusia (13.000 soldados).
Además, Bielorrusia cuenta con 60.000 militares y guardias fronterizos en total (48.000 y 12.000), por lo que ejercicios OTAN en sus fronteras equivalen a sus fuerzas armadas. A su vez, Rusia transfirió armas nucleares tácticas a Bielorrusia para uso en defensa propia y planea desplegar misiles hipersónicos Oreshnik con fines disuasorios.
La OTAN ve a Bielorrusia como el eslabón débil de matriz de seguridad rusa y busca intimidarla con maniobras para que «deserte» a Occidente tras fracaso de la revolución de color en 2020. Sin embargo, nos dice Korybko que el complot fallará por las garantías de seguridad mutua Rusia-Bielorrusia (similares al artículo 5 de la OTAN), por el despliegue de las armas nucleares y misiles, y la amistad de Lukashenko con Trump vía acuerdo con Putin.
Igualmente la OTAN mantendrá su campaña de intimidación contra Bielorrusia, lo cual requerirá ejercicios conjuntos regulares entre Rusia y Bielorrusia para mantener la disuasión visible. Tales ejercicios rusos están tergiversados por Occidente, que los califica de agresivos y los usa como pretexto para unas maniobras de la OTAN más grandes. Su finalidad es una falsa disuasión donde ocultan motivos agresivos contra Bielorrusia y Rusia.
Así pues, tenemos una dinámica dramatizada por Occidente desde el inicio de la operación especial rusa en Ucrania para sembrar el miedo y promover la agenda geopolítica de su élite. Esta dinámica se mantendrá aun en el periodo post-conflicto ucraniano. Las tensiones OTAN-Rusia se elevarán indefinidamente, lo cual es necesario para que se beneficien económicamente los involucrados en la construcción de la línea de defensa de la UE a lo largo de fronteras OTAN con Rusia y Bielorrusia.
Por su parte, Rusia no suspenderá unilateralmente estos ejercicios, ya que hacerlo podría envalentonar aún más a los belicistas occidentales y provocar inadvertidamente que Bielorrusia entre en pánico por la posibilidad de que pronto sea vendida. Así que, la pelota está en el tejado de la OTAN para mantener o no la dinámica, pero se espera que mantenga su curso actual.

3) ¿Por qué los funcionarios polacos contradicen a Trump sobre el motivo de la incursión de drones rusos?
Y en tercer lugar, Korybko trata sobre el asunto de que la División entre EE.UU. y Polonia no es importante si Tusk y Sikorski evitan declaraciones del pasado sobre un Trump calificado de agente ruso y protofascista. También menciona que el derribo sin precedentes por la OTAN de drones rusos sobre Polonia es objeto de un debate intenso.
El Ministerio de Defensa ruso afirma no tener objetivos en Polonia, lo cual da credibilidad a la hipótesis de las interferencias por la OTAN que desviaron los drones en cuestión. Sin embargo, hay sectores occidentales que insisten en una provocación deliberada rusa.
En este tema, EE.UU. y Polonia están en lados opuestos: Trump tuiteó inicialmente sobre la violación rusa sobre Polonia, pero luego dijo que podría ser un error y espera el final de la situación, mientras que Sikorski retuitea negando que sea un error. La opinión de Sikorski coincide con el presidente Karol Nawrocki (respaldado por Trump como la oposición conservadora-nacionalista al gobierno de Tusk), quien ve aquello como una provocación rusa para probar las capacidades polacas. A su vez, Nawrocki y Tusk habrían dejado a un lado sus diferencias para fortalecer defensas antidrones. de Polonia.
Korybko nos explica la división del modo siguiente: Trump mantiene el diálogo con Putin para resolver políticamente conflicto ucraniano, sin coaccionar aún a Zelensky para que haga concesiones; entonces, se acusa a Rusia de un ataque deliberado que podría colapsar las conversaciones, y así se preparan las posibles garantías de seguridad occidentales como un hecho consumado.
Polonia (con el dúo Nawrocki-Tusk) odia a Rusia por razones históricas, y ahora está unida en su petición de más tropas a los EE.UU. (al menos 10.000 ya presentes). Y Trump sugirió satisfacer la petición en la reunión con Nawrocki. La diferencia está en que EE. UU. evita el colapso de las conversaciones entre Rusia y Ucrania, mientras que Polonia busca tener pronto una mayor presencia militar de EE.UU., al menos para el periodo post-conflicto.
En último lugar, señala Korybko que: La impaciencia de Polonia y el hecho de que sus funcionarios contradigan públicamente a Trump sobre este incidente sin precedentes pueden irritarle, pero se espera que envíe más tropas estadounidenses a Polonia, aunque probablemente solo después de que vuelva la paz a Ucrania. Trump prioriza sus objetivos políticos inmediatos con implicaciones a largo plazo, mientras que los funcionarios polacos buscan seguridad a medio y largo plazo, y su impaciencia los podría socavar inadvertidamente.



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