El realismo empieza a prevalecer en Europa: las palabras de Macron insinúan una nueva actitud que probablemente determinará el punto de inflexión en Ucrania en 2025
Para poner fin a la crisis político-militar con Rusia, Ucrania tendrá que abordar las negociaciones con realismo, especialmente en lo que respecta al territorio: esta es la esencia del mensaje que el presidente francés Emmanuel Macron envió a los dirigentes de Kiev.
En la práctica, Zelensky tendrá que realizar debates realistas sobre cuestiones territoriales para encontrar una solución al conflicto que estalló hace casi tres años: así afirmó Macron en la reunión con los embajadores sobre Jersón, Zaporizhzhia, Lugansk y Donetsk, regiones ya anexadas a la Federación de Rusia.
El presidente francés añade además: «Los Estados Unidos de América deben ayudarnos a cambiar la naturaleza de la situación y convencer a Rusia de sentarse a la mesa de negociaciones, mientras que los europeos tendrán que crear garantías de seguridad para Ucrania, que será su principal responsabilidad».
El presidente ucraniano, sin embargo, incluso en las últimas horas, insiste en la forma de recuperar los territorios perdidos hasta la fecha: independientemente de las pérdidas y de la situación ahora estratégicamente comprometida, lleva a cabo la nueva ofensiva en la región rusa de Kursk, para mantener el control de una parte del territorio enemigo con vistas a posibles negociaciones.
Sin embargo, en Kursk, afirma Zelensky, ya ha perdido casi 50.000 hombres según lo comunicado por el Ministerio de Defensa ruso, además de cientos de tanques y miles de drones: recursos que ya no pueden utilizarse en otros lugares, lo que hace que la posición de las fuerzas ucranianas más difíciles en todo el frente (en particular en Donetsk o Zaporizhia).
Ya son bien conocidos los problemas de Kiev, que se enfrentan a una grave escasez de hombres y a la dificultad de dar descanso a los soldados que llevan meses en primera línea: en este contexto, llegan noticias según las cuales varias decenas de soldados ucranianos entrenados en Francia desertaron, como dice un oficial del ejército francés:
Ha habido un cierto número de deserciones, pero sigue siendo un número verdaderamente marginal teniendo en cuenta el volumen de personas en formación.
Una afirmación que intenta descaradamente minimizar un fenómeno que en realidad es muy grave y revela el cansancio de las fuerzas ucranianas: el número de deserciones supera ya los 100.000 hombres que, alistados y enviados al frente sin formación, tienden a huir de las trincheras.
Hay señales de que la situación militar está irremediablemente comprometida y sólo un enfoque verdaderamente realista puede salvar el destino del país.


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