Fue algo más que una develación. Fue un bombazo -por la aportación de la documentación reservada- lo informado por la Directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, asegurando que Barack Obama y otros personajes de la política y organismos de seguridad de Estados Unidos tramaron y participaron activamente, en las últimas semanas del año 2016, en una operación golpista para derribar al gobierno de Donald Trump que había sido elegido legítimamente y de una forma inesperada para el régimen globalista.
Los planificadores consensuaron hacer uso del recurso falaz de una interferencia electoral rusa y de una no menos falsaria narrativa de dependencia de Trump al Kremlin para crear el ambiente que contribuyera a la destitución de Trump, objetivo que no pudo materializarse.
Gabbard manifestó que los informes veraces de la comunidad de inteligencia de 2016 desmentían las acusaciones que contra Trump habían fabricado Obama y sus socios del planeta demócrata con una clara voluntad de actuar contra el orden constitucional.
Esta subversión fue, en el entendimiento de Tulsi Gabbard, una traición a la confianza pública en las altas esferas del gobierno [de Obama].
Una conspiración de poder que, aparentemente, llevará a los tribunales a las personas identificadas por Tulsi Gabbard como responsables y operarios de la maniobra golpista e intentará frenar al actual movimiento del estado profundo que persigue removerlo a Trump.
Después de que de conocieran pruebas incriminatorias contra Obama, entraron al campo de dirigentes políticos, activistas e influencers para solidarizarse con el Jefe demócrata y propusieron acciones concretas para contraatacar.
Respecto del bando trumpista, no tardaron en pedir el arresto de Obama y en sugerir la realización de medidas para impedir la agenda destituyente de los demócratas globalistas.
Se aguarda que crezca la tensión en torno a ello y que el Congreso, el Departamento de Justicia y las calles sean foros de intensas peleas por las posiciones enfrentadas de las partes por lo que tendremos por delante meses trepidantes en la guerra del intrapoder estadounidense.


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