Un informe desclasificado por la presente administración federal, destapa los problemas de salud serios que tuvo Hillary Clinton durante la campaña por la presidencia en 2016, contienda en la mordió el polvo de la derrota s causa del, por entonces, novedoso político Donald Trump.
Los trastornos sico-emocionales que tenía la esposa del exmandatario Bill Clinton, la impulsó a tener una dependencia por los fármacos reguladores de la sique y la emocionalidad y la asistencia de un equipo de profesionales especializados en salud mental lo que refleja cuán engañoso el montaje que se hizo presentándola como una mujer de hierro y altamente preparada para, primeramente, destruir a Trump y “Los Deplorables” y para, en segundo lugar, liderar la gobernanza global de los Estados Unidos.
Los problemas psicóticos de Hillary Clinton obligaron a su entorno a someterla a un régimen de medicación potente tal y como se desprende de los emails del Comité Nacional Demócrata (DNC), generando una preocupación en partes del liderazgo de la matriz de poder americana porque la veían vulnerable y potencialmente explosiva en términos de equilibrio sicológico. También estos aliados habrían estado al tanto de las enfermedades de diabetes (tipo 2) y coronaria que tenía Hillary Clinton.
Según reportó Tulsi Gabbard, basándose en reportes de inteligencia, Hillary tenía frecuentes e incontrolables ataques de ira y agresión siendo su cuadro “extraordinariamente alarmante” para Obama.
Toda esta información que estuvo vedada para el público explica algunos de los comportamientos extraños que tuvo la mujer vencida por Trump entre los meses de agosto, septiembre y octubre de ese inolvidable año electoral: 2016.
Por ejemplo, hubo un, prácticamente, desplome de Hillary Clinton el 11 de septiembre (de 2016) cuando salía de un evento conmemorativo en Nueva York. La prensa adicta a la mentira, ocultó las razones verdaderas de ese incidente y, en su lugar, propagaron otras causas.
Para finalizar, no hay duda de que la jefatura del partido demócrata tiene, en sus líneas, a figuras con evidentes problemas cognitivos: Hillary Clinton, Joe Biden y Kamala Harris son algunos de los casos más notorios, aunque no son todos los existentes degradados cognitivos.


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