Donde dije digo ¿y ahora qué? Esperanza Aguirre, uno de los máximos exponentes del Partido Popular, ha reprochado duramente a Gonzalez Pons, eurodiputado del mismo partido, sus declaraciones críticas e insultantes contra Donald Trump.
La antigua Ministro y Presidente de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se ha mostrado muy indignada por unas palabras vertidas por González Pons en una entrevista en la cual, el político popular cargaba duramente contra el recién elegido Presidente norteamericano Donald Trump.
Hasta aquí nada extraño. Lo que resulta relevante es que la política madrileña, no hace demasiado tiempo, utilizaba unos términos muy semejantes para referirse al mandatario estadounidense, al que tachó de loco y machista poco antes de las elecciones de 2016, cuando Trump se enfrentó a Hilary Clinton.
Por aquel entonces, todas las encuestas y medios daban como vencedora a Clinton, y Esperanza Aguirre, decidió subirse al carro de los que presuntamente iban a ganar, una actitud muy habitual en un partido político que lleva engañando a los españoles desde el mismo momento de su fundación, allá por 1977.
Pensando que la victoria de Hilary Clinton estaba más que asegurada, Esperanza Aguirre se lanzó a despotricar duramente contra Donald Trump, al que ahora tanto defiende.
Cabe mencionar que Hilary Clinton mantenía posturas a favor del aborto, del colectivo LGTBi, el cambio climático y todas aquellas políticas definidas como progres de las que normalmente aborrece el sector conservador que tanto dice defender Esperanza Aguirre.
¿A qué se debe entonces este cambio de opinión? Simple y llanamente a la hipocresía en la que tanto Esperanza Aguirre como su partido se hallan inmersos desde tiempos inmemoriales.
Somos muchos los que nos hemos cansado de escuchar como la política madrileña utilizaba el calificativo de franquista como un insulto, a lo mejor para quitarse el estigma de facha pero lo cierto es que Franco salvó a la familia de esperanza Aguirre y a la de su marido, de una muerte más que segura a manos de los revolucionarios de izquierdas, ya que las familias de ambos pertenecen a la alta aristocracia. Otra muestra más de falsedad.
En definitiva, el Partido Popular, es una organización política emponzoñada no solo por la corrupción, sino también por la hipocresía. Y esta hipocresía es la que ha llevado a España a la actual situación, es decir, una oposición que no ejerce una labor de contrapeso real, únicamente interesada en puestos y dinero.
«Donde dije digo, digo Diego», es un famoso refrán español que viene a recordar un fallo del BOE en una publicación sobre los nombramientos de los ganadores de unas plazas públicas vacantes en la provincia de Cádiz; por una errata se publicó la palabra digo, en lugar del nombre de uno de los ganadores, Diego, y el humor español hizo el resto. Desde entonces la expresión «Donde dije digo, digo Diego» suele emplearse para rectificar una afirmación o para desdecirse de algo ya expresado.
Esperanza Aguirre no tiene ninguna credibilidad, y su partido, totalmente postrado ante el globalismo internacional, mucho menos.


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