El político valenciano, portavoz del PP en el Parlamento Europeo, es el vivo ejemplo del profesional del arribismo y el fariseísmo. Un don nadie que ha hecho de la mentira y la falsedad, su modo de vida.
Nadie se explica cómo es posible que, con un gobierno totalmente enfangado por la corrupción, el Partido Popular no haya conseguido encaramarse a la Moncloa, la respuesta es bien sencilla, buscando un perfil que pueda acercarse a los postulados de la izquierda con el fin de arañar cuatro votos, Feijoo ha decidido abrazarse a lo peor.
Hay una premisa en la vida que explica la obtención del éxito, si te rodeas de ganadores, ganas, si te rodeas de perdedores, pierdes. Y sólo hay que ver quien compone la dirección política de esta formación para constatar que esta premisa nunca falla. Y con individuos de la catadura moral y base intelectual González Pons, Sémpere, Gamarra o Bendodo; Feijoo no llegará muy lejos.
De entre todos estos González Pons se lleva la palma, un inepto sin bagaje profesional alguno fuera de la política que decidió un día, a la sombra de Aznar, hacer de la mentira y la deslealtad una forma de vida.
González Pons es el vivo ejemplo del motivo por el cual la izquierda gana por goleada a la derecha española la batalla cultural. Aunque no es el único, su mentor, el nefasto José María Aznar, también mostró su apoyo a Kamala Harris en la carrera por la Casa Blanca. Extraño sería, a sensu contrario, ver a cualquier representante de la izquierda española secundar a Trump.
González Pons no ha podido quedarse callado, y una vez más lo ha vuelto a hacer mostrando públicamente su adhesión a las palabras de la obispa anglicana de Washington criticando las políticas de Donald Trump, otra portaestandarte de la ideología woke, el aborto y la destructiva ideología LGTBi. Una opinión no muy acorde con el sentimiento mayoritario del votante medio de derechas, que parece no entrarse muy bien si continúa otorgando su confianza a este partido, que aunque no lo parece, lleva el humanismo cristiano recogido en sus estatutos.
González Pons lleva demasiados años dedicándose a la política, y más años aun engañando a los pobres incautos que siguen confiando en un partido postrado de rodillas a los intereses globalistas, el aborto, y la ideología LGTBi.


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