Nadie duda de las buenas intenciones de VOX ni de su elevado sentido del patriotismo, la pregunta que subyace es, ya no sólo si esas medidas que han propuesto son aplicables, sino si ellos mismos están capacitados para llevarlas a cabo.
El Grupo Parlamentario Vox ha registrado una iniciativa en el Congreso de los Diputados para exigir la suspensión inmediata de la política de puertas abiertas a la inmigración ilegal promovida por el bipartidismo, así mismo, el Partido liderado por Abascal ha solicitado la expulsión inmediata de todos los inmigrantes irregulares. Pero no se han quedado ahí, también han añadido a los que, aunque tengan permiso de residencia legal en España, hayan cometido delitos y no se hayan adaptado al modo de vida del país que les ha acogido.
Ha sido la Portavoz de Vox en el Congreso, Pepa Millán, la encargada de enumerar, en la rueda de prensa ante los medios, todas estas propuestas entre las que figuraban también medidas como la pérdida de la nacionalidad española por la comisión de delitos contra la Constitución, el orden público, independencia y defensa nacional y comunidad internacional, aseverando que todas estas acciones lo que pretenden es la defensa del derecho a preservar la identidad española.
Entre los motivos para la repatriación, el grupo parlamentario de Vox ha sugerido que no sólo sería la clásica propuesta de expulsión derivada de haber entrado ilegalmente en España; esta vez han ido más lejos, añadiendo que también son susceptibles de expulsión aquellos inmigrantes que están legalizados, pero han hecho del delito una forma de vida, defendiendo la tesis derivada de que hay culturas que son manifiestamente incompatibles con la cultura occidental.
Llama la atención que uno de los supuestos alegados por Vox para la expulsión sería vivir a costa de los demás, literalmente así lo han expresado, sin llegar a caer en la cuenta que cabría pues la posibilidad de expulsar a su líder, Santiago Abascal, que no ha hecho otra cosa en su vida más que parasitar en chiringuitos que orbitaban alrededor del PP financiándose con dinero público.
Seamos realistas, para aplicar las medidas que pretende Vox hace falta algo más que unos charlatanes, que por mucho que nos guste lo que dicen, no son más que eso, vividores de la política, y que, llegado el momento, no tendrían el cuajo de ejecutar lo que tanto prometen, para eso, hay que estar hecho de otra pasta.


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