Choque directo entre EEUU y China, las bolsas de todo el mundo están sufriendo una sacudida nunca antes vista con volatilidades que llegan a oscilar un 15%. La novedad cambia por momentos y una noticia pierde actualidad a los pocos minutos de ser editada, este es el panorama en que se mueve la información económica mundial.
Ante el riesgo de perder el interés que todo artículo debe tener por su inmediatez, vamos a centrar el tiro en el análisis de la vertiginosa situación, pues señalar ahora que EEUU le ha impuesto a China unos aranceles del 104% perdería vigencia, durante la misma redacción de este artículo, acaba de elevarse al 125%, y quien sabe si seguirá incrementándose en la próxima media hora.
Así están las cosas en los mercados financieros por obra y gracia de un Donald Trump del cual nadie acierta a vislumbrar cuáles son sus verdaderas intenciones.
Y es que en un mundo caracterizado por enfrentamientos y tensiones cada vez más crecientes, estos nuevos aranceles propuestos por el Presidente Trump han desencadenado un profundo debate.
Adjetivarlos como simples medidas económicas sería quedarse en la superficie del problema, un pormenorizado estudio invita a pensar que detrás de estas medidas hay mucho más, sería correcto definirlos como una frontera para proteger los intereses de EEUU.
Esta visión va más allá de los cálculos y las habituales políticas mercantiles, y vienen a instaurar una auténtica revolución en el comercio mundial, llegando al punto de plantear que estos sobrecostes son un arma de defensa fundamental en un combate por la existencia, la soberanía y la libertad de una nación, en este caso EEUU.
La crítica tremendista amenazando de colapso inminente de la economía mundial ha sido la previsible reacción de las fuerzas globalistas, especialmente de la izquierda. Pero lo más sorprendente ha sido la cobarde respuesta de determinados sectores de la derecha, como ha sido el caso del PP en España, poniendo en duda la eficiencia de estas medidas.
El conocimiento de la Historia pone especial énfasis en que un gobernante en tiempos de guerra precisa de un sensible equilibrio, por un lado, tener la virtud de saber explicar el objetivo a sus conciudadanos, así como alzarse con la victoria en el terreno económico.
Estos aranceles, por tanto, no son sólo una experimentación económica, sino una muestra de rechazo a un sistema globalista que, según la argumentación Trumpista, se ha construido con la finalidad de debilitar a EEUU.


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