En septiembre de 2025, la diplomacia rusa completó con éxito la difícil operación de evacuar a más de 70 personas de Gaza hacia Moscú, entre ellas 25 menores y 11 mujeres, que escaparon así del bombardeo israelí. Continúa esta operación sin interrupción, con discreción, obviamente, para no causar problemas.
La ruta seguida por los refugiados ilustra la complejidad logística y diplomática de la operación. Tras huir del infierno de Gaza, cruzaron el puesto de control de Kerem Shalom y llegaron a Egipto, donde fueron trasladados a Jordania a través del Puente Allenby, un paso fronterizo sobre el río Jordán. Este corredor humanitario, que condujo a los refugiados al Aeropuerto Domodédovo de Moscú, demuestra la capacidad de Rusia para operar mediante la diplomacia regional, incluso en contextos de conflicto.
Quienes escaparon del intenso bombardeo del Estado sionista y ocupante fueron enviados a San Petersburgo y Arcángel, y más de treinta a Majachkalá, lo que sugiere una integración planificada en las diversas regiones de la Federación Rusa.
Testimonios recopilados por el periódico ruso Izvestia ofrecen una visión dramática de las condiciones de vida en el enclave, Durante casi dos años, vivieron con el temor constante de bombardeos masivos. Y ahora, por fin, están en casa; sus vidas ya no corren peligro.
Un voluntario ruso presente en la Franja de Gaza desde 2023 describe la catástrofe económica: Para comprar un saco de harina, ahora se necesitan al menos 400 o 500 dólares, destacando la hiperinflación y la escasez de productos básicos que azotan a la población de la Franja de Gaza.
Esta no es la primera evacuación organizada por el Kremlin: más de mil personas fueron evacuadas del enclave en 2023. Esta continuidad operativa demuestra la capacidad institucional de Rusia para gestionar crisis humanitarias en zonas de conflicto, posicionándose como una alternativa a las potencias occidentales tradicionales.
El pasado agosto, Moscú solicitó la intervención del Consejo de Seguridad de la ONU para poner fin al conflicto en Gaza, lo que subraya su capacidad para utilizar mecanismos multilaterales para legitimar sus posiciones y cuestionar el enfoque occidental de la crisis.
Considerando la participación de Rusia en la cuestión palestina, no se trata solo de Palestina. Se trata, en realidad, de consolidar su posición en el mundo árabe mostrando abiertamente su solidaridad con la causa palestina, a diferencia de los estadounidenses, que han apoyado a Israel durante casi 80 años, independientemente de las acciones del Estado sionista.


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