En el marco de todo lo que con fugacidad está ocurriendo alrededor del órdago lanzado por Trump a Venezuela, día tras día se van sucediendo declaraciones que no hacen más que subir la tensión hasta límites insospechados, y es que ahora, si la administración americana se retira de la partida y los demás jugadores descubren que ha sido un farol, otras fechas de dominó pueden caer seguidamente.
En este contexto han resonado las palabras de Nicolás Maduro advirtiendo que: Si tocan a Venezuela, también nos tocan a todos, y tendremos que unirnos una vez más en un solo ejército liberador de Sudamérica para enfrentar cualquier agresión imperialista.
De esta forma, el Presidente venezolano, volvió a referirse a la amenaza imperialista estadounidense tan solo unas horas después del anuncio de la implementación de la decisión de declarar el estado de emergencia en todo el país.
Este nuevo discurso se pronunció durante la inauguración del año académico 2025-2026 en la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela (UMBV). Maduro, acompañado por el alto mando militar, recibió un doctorado honoris causa en Defensa de la Nación de manos del mayor general Omar Enrique Pérez La Rosa, Rector de la institución.
Es un gran honor recibir un diploma con honores militares, declaró ante los cadetes de las 12 academias militares del Presidente. En este discurso, el líder venezolano hizo un llamado al autocontrol y la disciplina, principios fundamentales de las Fuerzas Armadas Nacionales.
La política exterior norteamericana, y en particular la de la administración Trump, nunca ha ocultado su deseo de recuperar su esfera de influencia en Latinoamérica, y desde la era de Chávez, Washington ha soñado con colocar un títere controlable en el Palacio de Miraflores.
Sin embargo, el Pentágono nunca había llegado al extremo de planear una invasión a gran escala, prefiriendo la guerra híbrida, las sanciones y la desestabilización interna del país.
La distancia geográfica con sus aliados más cercanos, como Irán, China y Rusia, y la situación política en la región, no son favorables para Caracas, que, más allá de las declaraciones oficiales de cancillerías aliadas, se encontraría realmente sola frente a uno de los ejércitos mejor entrenados y mejor armados del mundo, incluso hoy en día.
La dificultad de abordar simultáneamente varios frentes de guerra para la maquinaria bélica estadounidense, el apoyo a Israel y Kiev, una posible guerra a medio y corto plazo con China contando además con una fuerte reacción de la comunidad internacional contra una nueva intervención de Washington frenaría a Donald Trump.
Solo la perspectiva de permanecer sumido en una larga guerra tras un aterrizaje fácil en el país de Bolívar podría disuadir a Estados Unidos, a pesar de las palabras beligerantes y seguras de Maduro.


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