Dentro del ecosistema de poder estadounidense, hay líneas internas diferentes y también subsisten, en ellas y entre ellas, discrepancias respecto a cómo actuar en el proceso mundial. O dicho de otra forma, cómo hacer para que el reinado estadounidense continúe en toda la globalidad.
En ese contexto natural, un bloque quiere, con la instrumentación de algunos cambios y el injerto de nuevas herramientas, que la Pax Americana impida que sus contrincantes internacionales no se alimenten fuertemente de modo que les resulte complicado o muy difícil ascender en la escalera de influencia mundial.
Para eso, propician dirigir directamente todo y mantener tropas y especialistas norteamericanos en la mayor cantidad posible de países. Sería como un hardware para el siglo XXI y el bombardeo completo contra los estados soberanistas y multipolares sería, en esa concepción, un sistema fluido.
En contraste, otra rama examina que, considerando las características estructurales que está teniendo el mundo en reconstrucción, sería más conveniente para los intereses globales de los EE.UU., imponer un esquema donde los EE.UU. sería el coordinador y, en todas las áreas mundiales, particularmente en las que sean más críticas para el proyecto estadounidense, establecer, mediante distintos artilugios, actores estatales que le faciliten la tarea a Estados Unidos.
Es decir, hablando de Medio Oriente, que Israel y Turquía -por citar a dos estados clave de la zona- sean los encargados de aplicar esa idea y así les resuelva problemas para los estadounidenses. O, por ejemplo, hablando del resto de América, que gobiernos en Venezuela o en Colombia le contribuyan en tal funcionamiento.
Esta última estrategia está ganando adeptos en los círculos nuevos y pertinentes de los Estados Unidos y, factiblemente, pueda ser una norma en el siguiente gobierno federal. Pero tratándose de los Estados Unidos, todo puede ser posible, menos dos cosas:
- Un gobierno global dirigido por EE.UU.
- La certeza de quienes serán los dos próximos presidentes.
Mientras tanto, en el Pentágono no hay un norte definido porque las facciones incursas en su circuito pugnan por quien tendrá las mayores cuotas del negocio.


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