Los líderes de los países europeos empiezan a dar muestras de estar aterrorizados, y el suelo se mueve bajo sus pies, el terremoto político y económico que se avecina puede ser de máxima intensidad.
Después de la conferencia de Múnich se está generando un debate sobre el futuro de la OTAN que era impensable hace apenas un año, pero cuando las primeras piezas del dominó comienzan a caer, el proceso ya es imparable.
Se constata un cambio de paradigma que va a llevar a Europa a la irrelevancia internacional, y ahora con la nueva administración en el Gobierno de EEUU, que empieza a retirar el respaldo político e ideológico, también tendrán que pagar los platos rotos de las grandes pérdidas tanto económicas como humanas que ha supuesto la guerra de Ucrania.
Unos políticos europeos que siempre han antepuesto sus ansias de poder sobre las necesidades de sus ciudadanos, y que ahora tendrán que responsabilizarse de la catástrofe que se cierne sobre el viejo continente.
Europa es responsable de sus errores al haberse entregado a la agenda climática, a la destrucción de sus valores, al fomento de la ideología de género, a la manipulación electoral (como es el caso de Rumanía), la inmigración descontrolada… y alguien tiene que pagar por ello.
Ya se habla abiertamente de un nuevo orden mundial, en el que Europa se verá obligada a sacarse las castañas del fuego sin contar ya con los Think Tanks, las Fundaciones y demás organizaciones atlantistas del eje anglosajón, que con la llegada de Trump van a desaparecer del mapa político.
Los acontecimientos se suceden a la velocidad del rayo, y ya parece que Keir Starmer quiere postularse como el líder de ese nuevo eje anglo europeo que comienza a perfilarse, todo ello en clara competencia con Macrón. Uno de ellos hará las veces de liquidador de esta empresa en ruinas.
La gran perjudicada de todo este entramado puede ser la moneda común europea, que vislumbra ya su final atendiendo a las declaraciones de Úrsula Von Der Leyen, con la imposición de nuevas normas que vendrían a desobedecer las normas fiscales instauradas para la estabilidad del Euro, y que harían saltar por los aires la unidad económica europea.
En menos de un mes, el castillo de naipes europeo comienza a derrumbarse.


Deja un comentario