Es ampliamente conocida la animadversión que la nueva administración Trump siente por Europa, la guerra arancelaria iniciada por EEUU contra una parte del planeta ha estallado estampando una firma por parte de su Presidente en un documento que sanciona a casi 200 países.
En esa lista de penalizados, que se publicó al día siguiente de las polémicas declaraciones de Trump, podía vislumbrarse que las esas sanciones dejaban fuera a Corea del Norte, Bielorrusia, Cuba y Rusia.
Esta singular exclusión ha abierto en debate entre diversos observadores y periodistas rusos, que se preguntan si esta disposición podría incluirse dentro de una estrategia de aproximación al Kremlin.
La posición del Gobierno Norteamericano ha justificado esta exención mediante el argumento de que el comercio entre Rusia y EEUU es prácticamente nulo tras las sanciones impuestas al Kremlin al comienzo de la guerra de Ucrania.
En Rusia, la opinión es muy distinta; y es que la magnitud de intercambio comercial entre ambos países ha decaído ostensiblemente desde el inicio de la operación especial. Aunque ahora se sitúa en unos 3.700 millones de dólares, EE UU continúa exportando a Rusia básicamente tecnología, mientras efectúa la importación de numerosos fertilizantes.
Desde Moscú han preferido resaltar el contundente menoscabo ocasionado a la Unión Europea, que ve serias posibilidades de entrar en una profunda depresión económica, y va a probar de su propia medicina.
Dmitri Medvedev, ha afirmado que estos aranceles a Europa la van a convertir en un cadáver en descomposición; en esa misma línea, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zakharova, auguraba unas consecuencias dramáticas para el viejo continente, comparándolo con un barco que se hunde, según sus propias palabras.
La estrategia adoptada por la nueva administración norteamericana es considerada en la Federación Rusa como un primer paso para el restablecimiento de las relaciones mutuas. Todo esto ha coincidido con la visita a Washington del enviado del Kremlin Kirill Dmitriev, cuya finalidad es impulsar estas relaciones en la nueva etapa que se abre.


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