La estrategia comercial de Trump sigue incidiendo en los canales de la economía y las finanzas internacionales, obligando a reacciones políticas con velocidades disímiles.
Las arenas se mueven de tal manera que muchos espectadores no pueden creer lo que están viendo, mientras que los afectados directos instan o maniobran para que Trump se rinda.
Por un interés distinto del que sostienen las compañías anglo-americanas, el gobierno de la República Popular China se esfuerza por asegurar la estabilidad en su mercado de valores a través del funcionamiento de la empresa estatal Central Huijin Investment.
Además, el gobierno central sopesa aplicar una batería de medidas que, si la llevan a la práctica, serían, igualmente, efectivas en el duelo con Washington.
Una de ellas, es la revisión de los derechos de la propiedad intelectual de las empresas norteamericanas asentadas en China.
Otras contramedidas son:
Restricción del capital estadounidense en el comercio de servicios, prohibición de la importación de las aves de corral y de la industria del cine de procedencia estadounidense y suspensión de la cooperación sobre el fentanilo.
Los departamentos asignados a la producción de acciones, en la escalada contra Estados Unidos, están planteando otros preparativos tendientes a proteger y fortalecer al sistema del país frente a las complicaciones que, en esta nueva etapa, se presentarán.
Las fuentes bien informadas dan por hecho que el liderazgo de Xi Jinping está preparado para que el estado que dirige no sufra un debilitamiento y una disminución de la participación china en el concierto global.
Vale la pena señalar que Pekín no cerró ninguna ventana de diálogo con la administración Trump y, por el contrario, manifiesta su voluntad de no romper relaciones con los Estados Unidos y de conversar, con respeto mutuo y en pie de igualdad, para una mejor interacción resguardando su interés nacional.


Deja un comentario