La nueva administración norteamericana de Donald Trump ha decidido la suspensión de la financiación pública destinada al proyecto de la alta velocidad entre Dallas y Houston, en el Estado de Texas; dicho proyecto estaba participado por la empresa española de ferrocarriles, Renfe, acometido a través de su división internacional y según el cual, estaban previstos unos ingresos que podrían rondar los 5.000 millones de euros.
Todo esto ha ocurrido después del viaje del Presidente Pedro Sánchez a China, por el que el propio Trump mostró públicamente su malestar, a lo que se sumaron las declaraciones de Scott Bessent, Secretario del Tesoro estadounidense, quien afirmó que este acto era como ponerse una soga al cuello, aunque la traducción literal venía a decir esto es como cortarse el cuello.
El polémico viaje de Sánchez a China empieza a tener consecuencias, en este caso para una empresa española de vital importancia estratégica para la Nación. Pero no será la única, todo apunta a que los castigos en forma de aranceles o el cese de determinados contratos va a ser una constante a partir de ahora.
Se alega por parte del departamento que dirige Sean P. Duffy, que esta inversión carece de realismo además de entrañar un elevado riesgo para los contribuyentes, una descarada excusa que enmascara las verdaderas intenciones del Gobierno de Trump, que no está dispuesto a dejarse ningunear por un individuo carente de cualquier referente moral como es Pedro Sánchez.
Hay que destacar, a mayor abundamiento de pruebas, que Renfe logró la adjudicación de este contrato en 2019, y es justo ahora, después del viaje a China del Presidente Sánchez, cuando queda suspendido.
A Pedro Sánchez no le importa absolutamente nada excepto su propia persona, está dispuesto a arruinar a todo un país, a enfrentar a unos españoles contra otros, a pactar con terroristas y golpistas, y todo ello a mayor gloria de su lucimiento personal.


Deja un comentario