Se confirma que Ahmed al-Sharaa, quien creció en una familia destacada de Damasco, fue sometido a una operación de cambio de relaciones públicas y de comportamiento político por una convergencia de actores, sobresaliendo, en el último tiempo, el trabajo de una “organización no gubernamental” con sede en Londres.
Según lo consignado por Independent Arabia, la organización Inter Mediate, cuyo fundador, Jonathan Powell, es consejero de Seguridad Nacional del primer ministro británico, Jair Starmer, y es uno de los arquitectos del actual programa político-británico con Ucrania, participó, desde antes de la caída del régimen de Bashar Al-Assad, en el entrenamiento y la capacitación del presidente interino sirio para que desempeñe su actual rol.
Inter Mediate se describe como una plataforma flexible que interviene en conflictos de soluciones difíciles, brindando marcos y herramientas de diálogos y conciliaciones efectivos. Asegura contar con los servicios de políticos, diplomáticos y expertos de alto nivel para protagonizar canales constructivos en los distintos procesos que interviene.
Hace unas semanas, el diplomático Robert Ford, quien fue el último embajador de EE.UU. en Siria, comentó, en una reunión del Consejo de Relaciones Exteriores en Baltimore, que un grupo inglés estaba detrás del posicionamiento de Ahmed al-Shara en la escena política internacional.
Obviamente, Ford aludía a Inter Mediate una institución que también se ocupa de influir en el conflicto israelí-palestino en aras de los parámetros y objetivos del geopoder británico.
De modo que al-Sharea, identificado como terrorista islámico y que tiene pedido de captura en Irak, fue detectado como potable para una metamorfosis de liderazgo que sirviera a una confluencia de intereses para la fase pos-assadista de Siria y del Medio Oriente por extensión.
Cabe aclarar que, en la combinación de variables que llevan al cambio político de Siria, también participan Turquía y Catar que no siempre coinciden con la perspectiva inglesa.
Un dato no menor es la ayuda transformativa que dio una empresa periodística del mundo árabe al marketing personal de al-Sharaa y de algunos de sus compañeros en la jefatura.
Y, como si todo lo anterior no fuera poco, Trump también se sumó al apuntalamiento de al-Sharaa como administrador político de toda Siria, tendiéndole una mano en la esfera económica para que no colapse, en estos meses, la presidencia de Ahmed al-Shaara.


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