Hoy ponemos el foco en los BRICS. Cada semana hacemos un día dedicado a tan importante club de países. A cada año aumenta su alcance e importancia mundial. Cada año más miembros, tanto de pleno derecho como países socios del club. Así pues, para traer información de ese lado del telón mediático, hoy vamos con cuatro traducciones analíticas sobre sendos artículos dedicados a los BRICS.
«Mapeando el auge de los BRICS: declaraciones, planes y un futuro en desarrollo»
Empezamos con un artículo del Dr Rais Hussin. La decimoséptima cumbre de los BRICS, celebrada en Río de Janeiro en 2025, evidencia el avance constante del bloque a través de los contornos cambiantes del poder global. El BRICS, compuesto originalmente por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, ha evolucionado de ser una voz reactiva a convertirse en un arquitecto constructivo de un orden mundial poshegemónico.
Un análisis de las declaraciones emitidas entre 2009 y 2025 muestra una coherencia temática y un crecimiento institucional progresivo, reflejando una coordinación técnica y estructuras formalizadas.
Los temas centrales del BRICS han permanecido constantes a lo largo de los años. El bloque ha abogado por la reforma de la gobernanza mundial, incluyendo el Consejo de Seguridad de la ONU y las instituciones de Bretton Woods, promoviendo la soberanía, la no injerencia y el multilateralismo basado en el derecho internacional.
Además, se ha opuesto a medidas coercitivas unilaterales, la intervención extranjera y la aplicación extraterritorial del derecho, priorizando la resolución pacífica de conflictos y la igualdad soberana.
En el ámbito de la paz y la seguridad, la cooperación ha evolucionado desde condenas retóricas del terrorismo hacia grupos de trabajo, planes de acción y plataformas de coordinación técnica. Las declaraciones recientes abordan conflictos regionales como los de Palestina, Siria, Sudán y Ucrania, posicionándose como una voz normativa a favor del derecho internacional y los principios humanitarios.
El apoyo a África, Iberoamérica y los países menos desarrollados ha pasado de gestos simbólicos a marcos estructurados, con la creación de la categoría de país socio y el lema soluciones africanas para problemas africanos.
En el ámbito financiero, el BRICS ha avanzado desde críticas al dominio del dólar hacia iniciativas prácticas como el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) y el Acuerdo de Reserva Contingente. En 2025, el bloque propuso un mecanismo de garantías multilaterales (BMG, en inglés) dentro del NBD y mejoras en la interoperabilidad de pagos transfronterizos, reflejando un sistema comercial descentralizado basado en la compensación mutua de créditos (MCC, en inglés). Este sistema busca reducir la dependencia de monedas fuertes y evitar la creación de crédito inflacionario.
Desde 2021, el BRICS ha priorizado la gobernanza tecnológica y la inteligencia artificial, pasando de abordar el acceso digital a promover la soberanía digital mediante marcos para la gobernanza de la IA, normas cibernéticas e infraestructura digital soberana. Institucionalmente, el bloque ha desarrollado grupos de trabajo permanentes, plataformas interbancarias, redes de think tanks y foros de la sociedad civil, con referencias a estrategias para 2030 y anexos técnicos.
El BRICS también ha incrementado su rol en la diplomacia humanitaria, enfatizando el derecho humanitario, el acceso a la ayuda y referencias a la Corte Internacional de Justicia. La cumbre de 2025 marcó un hito con la admisión de Indonesia como miembro pleno y el reconocimiento de once países socios adicionales, incluyendo Malasia, consolidando un modelo de expansión descentralizado y concéntrico.
Malasia, como presidente de la ASEAN y país socio del BRICS, está posicionada para desempeñar un papel estratégico en tres áreas: innovación monetaria, gobernanza tecnológica y cooperación al desarrollo.
Su economía diversificada, superávits comerciales y gobernanza monetaria estable la convierten en un nodo potencial para sistemas como el MCC y el BMG. Además, Malasia podría liderar iniciativas en finanzas islámicas, normas halal y biodiversidad, así como acoger foros ASEAN-BRICS+ sobre gobernanza de la IA y ciberseguridad.

«Los países BRICS asumen nuevas responsabilidades»
En segundo lugar, vamos con un artículo de Liu Kun. El BRICS, que abarca el 40 % de la población mundial y el 37,3 % del PIB global en términos de paridad de poder adquisitivo, se ha consolidado como una plataforma clave para el Sur Global.
En contraste, el G7 representa el 28,4 % del PIB mundial. Desde su creación en 2009, el bloque ha buscado representar las aspiraciones de las economías en desarrollo y los mercados emergentes.
En 2014, el BRICS fundó el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), una alternativa a las instituciones financieras tradicionales como el Banco Mundial y el FMI.
Desde entonces, el NBD ha aprobado más de 120 proyectos por un total de 40 000 millones de dólares, apoyando infraestructura, energía limpia, protección ambiental e infraestructura digital.
El NBD opera con una presidencia rotatoria y una estructura de igualdad entre sus miembros fundadores, reflejando los principios de respeto mutuo, igualdad soberana, solidaridad, democracia, apertura, inclusión, colaboración y consenso.
En la Cumbre de Kazán de 2024, los líderes del BRICS reafirmaron estos valores. La reciente cumbre de Río destacó al bloque como la vanguardia del Sur Global, con el primer ministro chino Li Qiang subrayando su rol como plataforma de solidaridad. Más de 40 países han expresado interés en unirse al bloque, lo que refleja su atractivo frente a las críticas occidentales que lo consideran ineficaz.
El BRICS busca asumir nuevas responsabilidades, como fomentar el diálogo en conflictos como los de Ucrania y Oriente Medio, canalizar ayuda humanitaria y abordar temas como el cambio climático y la gobernanza de la IA. La incorporación de Indonesia como miembro pleno en 2025 fortalece la representación del Sudeste Asiático, aportando nuevas perspectivas al bloque.

«Argumentos a favor de la condicionalidad del BRICS»
En tercer lugar, tenemos un artículo de Yaroslav Lissovolik. La expansión del BRICS, que casi ha cuadruplicado el número de economías emergentes en el círculo BRICS+, ha sido rápida e inesperada. Sin embargo, el bloque ha adoptado un enfoque más reservado hacia una mayor ampliación, priorizando la integración de nuevos miembros y la definición de las modalidades del círculo de asociación.
Más de 30 economías emergentes han solicitado unirse, lo que plantea la necesidad de establecer criterios de condicionalidad para la adhesión.
La condicionalidad del BRICS podría inspirarse en las instituciones de Bretton Woods, que aplican condiciones ex ante y ex post para préstamos. En el caso del BRICS, estos criterios permitirían gestionar las solicitudes de adhesión, alinear las políticas de los candidatos con las del núcleo del BRICS y garantizar la cohesión política.
La condicionalidad debería centrarse en la coordinación económica en foros internacionales como el G20, el FMI, el Banco Mundial y la OMC, evaluando la participación y alineación de los candidatos.
Además, el BRICS podría establecer criterios macroeconómicos similares a los de los bloques regionales, asegurando estabilidad económica para apoyar mecanismos como el Acuerdo de Reserva Contingente o acuerdos de financiación regional. Un marco de condicionalidad claro fortalecería la cohesión del bloque, priorizando la cooperación económica, la despolitización y la sostenibilidad social.

«BRICS+: Potenciando el desarrollo»
Y terminamos con un artículo a dos manos Busani Ngcaweni y Shiping Tang. El orden posterior a la Guerra Fría enfrenta turbulencias, con guerras comerciales, aranceles impredecibles y disrupciones en las cadenas de suministro.
En este contexto, el BRICS+ emerge como un marco multipolar para el Sur Global, representando al 45 % de la población mundial. El bloque busca ser una estructura empoderadora y estabilizadora, promoviendo resiliencia, crecimiento inclusivo y prosperidad compartida.
El Nuevo Banco de Desarrollo ha sido un primer paso, financiando proyectos en Asia, África e Iberoamérica como alternativa a los sistemas tradicionales. Sin embargo, el BRICS+ requiere instituciones permanentes, como una secretaría permanente, para implementar resoluciones de manera coherente y transparente.
Estas instituciones deberían gestionar el comercio, responder a desastres naturales y facilitar intercambios educativos y formativos, resolviendo contradicciones entre los miembros.
Para aumentar el comercio, el BRICS+ debe promover la producción manufacturera y bienes de valor añadido, asegurando beneficios mutuos. El bloque también debe actuar como un refugio para los países en desarrollo frente al acoso económico, apoyando su modernización.
La fortaleza del BRICS+ radica en el respeto mutuo y la gestión activa de contradicciones, lo que lo posiciona como un modelo de solidaridad para el Sur Global.



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