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Actualización Geopolítica: ¿Qué pasa con los BRICS ahora? El RIC, Sudáfrica y Brasil

5–8 minutos

Hoy ponemos énfasis en artículos sobre los BRICS de diferentes autores, para revisar varios puntos de vista bien fundamentados sobre la actualidad de este club mundial tan mediático y pertinente. Así pues, vamos con ello como siempre, con traducción analítica de los puntos clave de los tres artículos.

1) ¿Qué pasaría si Rusia, India y China se unieran?

Empezamos con un artículo de Dinesh Bhattarai en el Kathmandu Post. Propone una tríada, el RIC. Esto implica la cooperación trilateral entre Rusia, India y China para promover intereses comunes, la paz y seguridad, y desafiar el orden mundial liderado por Estados Unidos.

El autor nos dice que la idea del RIC fue propuesta por primera vez por Yevgeny Primakov en 1998, con raíces en el interés de Nehru (India) por la unidad asiática en las décadas de 1930 y 1940. Los objetivos del RIC bucan fomentar la confianza, eliminar las desconfianzas, resolver las disputas, sustituir la confrontación por diálogo y negociación, y compartir la sabiduría asiática para alcanzar paradigmas alternativos.

Sobre la importancia geopolítica y económica, Bharattai nos dice que el RIC representa una fuerza económica combinada de 25 billones de dólares, comparable a los EE. UU., y los supera en paridad de poder adquisitivo. También ocupan una posición estratégica en economía, geografía, demografía, tecnología y arsenales nucleares. Además, resalta ventajas de los tres: India como democracia y potencia informática; China como líder comercial y manufacturero; Rusia y China como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

El RIC también nos muestra un claro desplazamiento del centro de gravedad. Surge Eurasia como escenario de rivalidad global, con el hemisferio oriental superando al occidental. Y además, el RIC también forma parte de los BRICS, la OCS, el BAII y el Foro Boao para Asia, donde se promueven paradigmas alternativos.

Sin embargo, en las relaciones bilaterales también hay tensiones. Por un lado, Rusia y China tienen una «asociación sin límites»; India tiene sus reservas sobre la BRI (Nueva ruta de la seda de China) y realizó un acercamiento a EE. UU. tras enfrentamientos fronterizos con China en 2020 (aunque ahora parece haber lo contrario, un acercamiento India-China y un alejamiento respecto a los Estados Unidos). También menciona el CRINK (en inglés) que significa China, Rusia, Irán, Corea del Norte, y representaría una especie de eje antioccidental según el autor.

Concluye remarcando la existencia de unos desafíos globales que implican la necesidad de cooperación para abordar las tensiones geopolíticas, el cambio climático, la ciberseguridad y el terrorismo transfronterizo. Remarca que la mejora actual de las relaciones entre India y China son el factor clave para el éxito del RIC. Y en último lugar, portan una visión de futuro basada en la promoción de un mundo policéntrico, democratización de la política internacional y un orden mundial justo y racional.

2) El BRICS como marca y su dimensión africana.

En segundo lugar tenemos un artículo de Mayya Nikolskaya y Alina Matveeva en el Club de Debate Valdai. La cuestión clave es la representación africana en BRICS. Actualmente incluye a Sudáfrica, Egipto, Etiopía, y países socios como Argelia, Nigeria y Uganda, con un interés desde otros Estados africanos.

Para las autoras, el BRICS es una marca internacional que tiene -por un lado- características como un ADN estable, la individualidad, el capital ideológico y los beneficios (funcionales, emocionales y sociales). Por el otro lado tiene tres tipos de beneficios: 1) Emocionales: Desarrollo, igualdad y solidaridad; resonancia con resistencia al neocolonialismo y promoción de la dignidad africana. 2) Sociales: Mayor influencia internacional, apoyo a cuestiones africanas (ej. Palestina, Proceso de Kimberley – diamantes de sangre, soluciones africanas a problemas africanos). 3) Funcionales: Crecimiento económico, cooperación multilateral, proyectos de infraestructura, desarrollo de capital humano, intercambio tecnológico.

Nos hablan de unos valores BRICS basados en el crecimiento inclusivo, la multipolaridad, la solidaridad, el consenso, y la alineación con la filosofía humanista del Ubuntu y su énfasis en la interdependencia universal.

El papel más destacable lo tiene Sudáfrica como puente entre los BRICS y África, promoviendo intereses africanos (ej. Cumbre de Johannesburgo 2013), aunque su papel preponderante se puede enfrentar a objeciones de Egipto y Etiopía. Como sucedió en este 2025 durante la reunión de ministros de Asuntos Exteriores celebrada en Río de Janeiro en abril de 2025, donde, por primera vez en la historia del BRICS, el grupo no logró emitir un comunicado conjunto debido a las objeciones de Egipto y Etiopía. Estos países presionaron para que se revisara la referencia del borrador a un puesto permanente para África en el Consejo de Seguridad de la ONU. La formulación propuesta por Brasil, que implicaba asignar dicho puesto a Sudáfrica, no fue del agrado de El Cairo ni de Addis Abeba. Como resultado, ninguno de los dos países firmó el documento, ni siquiera después de su revisión. Por lo tanto, es prematuro hablar de un bloque africano unificado dentro del BRICS en lo que respecta a la representación global.

En cuanto a las instituciones y mecanismos, las autoras nos hablan del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) limitado en África a Sudáfrica, Egipto y Argelia, y se enfrenta a desafíos regionales para expandir proyectos así como realizar transacciones con Rusia. El BRICS Pay y las transacciones en monedas nacionales son iniciativas para la flexibilidad económica, aunque no plenamente viables: dicha transición aún no es factible en el marco de la arquitectura financiera actual.

Sobre los desafíos y riesgos a los que se enfrenta el continente, empiezan por la heterogeneidad entre países africanos complica la coordinación. También se enfrentan a la hostilidad occidental, donde los aranceles propuestos por Trump en 2025 son percibidos como una reacción al desafío de los BRICS al orden mundial.

En conclusión, las autoras hablan de África como un actor central en relaciones internacionales, y no uno periférico. Hay necesidad de la copropiedad y el compromiso conjunto para posicionar los BRICS en África. Se deben traducir los beneficios simbólicos en proyectos concretos para evitar la decepción. Y se debe debatir sobre la profundización de la integración institucional o la creación de coaliciones temáticas específicas.

3) En su discurso ante los líderes del BRICS, Lula hace un llamamiento a la unidad contra el unilateralismo.

En tercer lugar tenemos un artículo desde la fuente de los BRICS Brasil. El tema clave es la unidad contra el unilateralismo. El presidente Lula aboga por la cooperación del BRICS para contrarrestar la inestabilidad internacional y la estrategia del divide y vencerás.

Los BRICS ya representan el 40 % del PIB mundial, con legitimidad para liderar la reforma del sistema multilateral. Lula también criticó el chantaje arancelario y su uso para conquistar mercados e interferir en asuntos internos. También hizo un llamado a mantenerse unidos en la 14ª Conferencia Ministerial de la OMC en Camerún (Marzo de 2026).

También nos hablan de una agenda medioambiental empezando por el COP30 que se celebrará pronto en Belém (Noviembre 2025) y lo catalogan de oportunidad para un nuevo paradigma de desarrollo liderado por los países en desarrollo. Proponen un Consejo de la ONU sobre Cambio Climático para una gobernanza climática más fuerte, así como el Fondo Bosques Tropicales para Siempre con el fin de compensar la preservación de biomas esenciales (y financiado con los ingresos de combustibles fósiles).

En último lugar hablan de la reforma en la gobernanza mundial con el apoyo a la ampliación del Consejo de Seguridad de la ONU con nuevos miembros de América Latina, África y Asia. También ponen énfasis en la 80ª Asamblea General de la ONU como una oportunidad para conseguir un multilateralismo revitalizado, que a su vez es la misma visión de los BRICS: Defensa del multilateralismo revitalizado frente al unilateralismo, promoviendo así la paz, la justicia y la prosperidad.


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