El alto liderazgo chino presentó sus 5 puntos de gobernanza global que, muy probablemente, cuenta con la aprobación de la mayoría de las jefaturas de casi todos los gobiernos multipolares.
Esta propuesta arquitectónica de China fue diseñada en base a la teoría del núcleo estabilizador de dicho estado asiático y a la experiencia recabada en más de dos décadas en los asuntos internacionales.
Teoría y empirie expresadas sintéticamente para ofrecer un modelo de gestión mundial a los otros intervinientes del sistema global.
Xi Jinping, en su discurso de la cumbre de Shanghái, que fue efectuada el 1 de septiembre, propuso, en primer lugar, “Garantizar la igualdad soberana para todos los países, de modo que cada uno, independientemente de su tamaño, poder o fortaleza económica, pueda participar en igualdad de condiciones en la toma de decisiones y beneficiarse de los resultados de la gobernanza global”, exigiendo “fortalecer la democracia en las relaciones internacionales y aumentar el nivel de representación de los países en desarrollo, así como su derecho al voto e influencia”.
En según término, Xi declaró una “estricta adhesión al derecho internacional, pleno respeto a los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas, adhesión a las reglas y estándares internacionalmente reconocidos, rechazo a los dobles raseros y negativa a imponer las ‘reglas internas’ de un país al resto de la comunidad internacional”.
Cómo se puede entender fácilmente, el poder chino no aboga por la supresión del organismo internacional de la ONU, sino que apela a que el mismo retorne a su “espíritu fundacional” y, por supuesto, trabaje en una orientación que sea menos injusta e inequitativa, según la visión china.
En tercer lugar, Xi propone “Activar el principio del verdadero multilateralismo, adherirse al concepto de gobernanza global basada en consultas conjuntas, defender firmemente la autoridad y la posición de las Naciones Unidas y capitalizar el papel central, fundamental e indispensable de la organización en la gestión de los asuntos globales”.
Xi cree que el peso y la autoridad de las Naciones Unidas deben ser más fuertes aún.
Continuando con la exposición medular de su Iniciativa de Gobernanza Global, el presidente chino habla de “Adoptar un enfoque centrado en las personas, mediante la reforma y el desarrollo del sistema de gobernanza mundial, para garantizar que todos los pueblos del mundo se beneficien equitativamente de los resultados de esta gobernanza, mejorando la capacidad colectiva para enfrentar los desafíos humanitarios, reduciendo la brecha de desarrollo entre el Norte y el Sur, y protegiendo los intereses legítimos de todos los países”.
Este cuarto punto pone énfasis en el esquema de ganar-ganar y excluye el mecanismo de ganancias absolutas unilaterales.
Finalmente, en el último y quinto punto Xi insiste en “Fortalecer la cooperación global para abordar desafíos comunes como el cambio climático, las pandemias, la ciberseguridad y la migración a través de mecanismos de cooperación multilateral, y construir un sistema global más transparente, inclusivo y sostenible”.
En esta instancia, podemos subrayar que Xi Jinping pide un mecanismo de cooperación para resolver cuestiones de crisis migratorias que es, claramente, diferente de los enfoques migratorios de la extrema derecha europea, de la derecha inglesa y estadounidenses que son restrictivas en lo migratorio y de la Sociedad Abierta de George Soros que instaló un plan de migración cuasi irrestricta.


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