Trump, Irán y Venezuela: Contexto del robo al petrolero por Estados Unidos

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Una de las concesiones que Donald Trump quiere arrancar del gobierno venezolano es la minimización o anulación de la interrelación entre Caracas y Teherán. Pese a que esto no se lo dice masivamente en la superficie, los conocedores del desarrollo, sobre todo, los venezolanos, entienden a la perfección esto.

Desde hace mucho tiempo, que los halcones israelíes bregan por conseguir dicho objetivo y, por supuesto, en esa exigencia hay un acompañamiento granítico del Pentágono. Y Trump se sumó a esos actores y quiere que Irán nunca sea un centro de poder y, en el peor de los casos, en la mente de Trump, si ello no puede suceder, Irán debería ser una potencia de segundo orden, pero integrado al Medio Oriente con influencia superlativa de Israel, el cual debería custodiar y proyectar los intereses de los Estados Unidos.

Es de dominio público que la agenda global de Trump es adversaria de la proyección del poder iraní y viceversa. Esta contienda se manifiesta en todas partes, aunque su epicentro, desde luego, es Medio Oriente.

La guerra israelí y de la OTAN de junio pasado, fue con la autorización de Trump y, tras los famosos doce días, el mismo inquilino de la Casa Blanca fue quien se apresuró a pedir un alto el fuego al ver que sus cálculos previos habían sido erróneos.

Irán es un duro escollo para Trump y, pese a todo lo que operó en contra del sistema de poder iraní, el 47° sigue sin obtener sus resultados deseados en el expediente iraní.

Los iraníes tienen una ontología y unos postulados geopolíticos que no pueden ser aceptados ni admitidos por el programa de influencia global de Trump ni viceversa.

Los intermediarios no pudieron llegar a la meta de conciliar en un formato de interacción los enfoques de Trump y Jameneí para que ambos no se enfrenten en una guerra a máxima escala; no obstante ello, una parte de los intermediarios no cejan en sus empeños y avizoran que la situación podría mejorar.

Sin esperar a ello, Trump no quiere que los iraníes avancen hacia una alianza con el sistema que administra Maduro, especialmente, considerando los acuerdos multifacéticos que Venezuela e Irán están desarrollando para cimentar una mejor relación.

Irán piensa en los países iberoamericanos, mientras que Trump entendió que, en estos países, hay crecientes descontentos con todo lo que provenga de los Estados Unidos y que quieren mirar buscando otros socios y aliados.

Siendo así, Irán seguirá incrustado en Venezuela, y en Iberoamérica y, en consecuencia, Trump,  no podrá llegar a su objetivo específico, aunque sí pueda cerrar un acuerdo con Maduro.


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