En una pieza de abril pasado, comentamos que la India de Modi está perdiendo su iniciativa y reputación internacionales ya que nos basamos en la realidad fáctica y sin guiarnos por los prejuicios de sentimientos ni de óptica.
Desde ese artículo hasta hoy, el gobierno de Modi hizo una serie de movimientos para recobrar su perfil internacional, en términos de positividad, y se reunió con Giorgia Meloni, con Donald Trump, con el Presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro eslovaco, Robert Fico, entre otras figuras.
En las declaraciones públicas que formula al margen de estas reuniones, el primer ministro indio asegura que está plasmando esfuerzos para aumentar la cooperación en materia de economía, energía y conectividad transregional y mantener en alto la bandera del multilateralismo global para ganancia final de los intereses indios.
En su apoyo, los defensores del gobierno de Nueva Delhi sostienen que la máxima dirección de la India está reequilibrando su posición en los entornos geopolíticos globales y que abrió la ventana de relaciones con casi todos, amigos y no amigos.
Destacan sus vínculos con los países del Golfo, Israel, Rusia y la Unión Europea y que se han logrado avances en áreas sensibles como es el caso de lo sanitario donde el programa específico de Modi habría logrado reducir su dependencia de China y ampliado sus lazos con países como Japón y Corea del Sur y que fortalecerá sus relaciones estratégicas con Indonesia, Australia y Nueva Zelanda para tener un mejor estatus en la región del Indo-Pacífico.
Afirman que esta política exterior es firme y multialineada y que tiene poco que ver con un sometimiento a la estrella anglo-americana y confían en que la India obtendrá finalmente su premio cuando se convierta en la primera economía mundial y en la brújula de gran parte del mundo.
Sin embargo, muchos otros indios descreen de partes o de toda esa narrativa y no dejan de advertir que Pakistán y China le han sacado ventajas a Modi y que será muy difícil cambiar esa situación y que la promesa de Trump de Si la India es atacada mientras Modi sea primer ministro, Estados Unidos la apoyará podría quedar en el aire.


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