Buenos Aires niega la acusación.
Nicolás Maduro declaró que el efectivo de seguridad de la Argentina, Nahuel Gallo, detenido, desde principios de diciembre de 2024, en Venezuela, habría tenido como motivo mayor participar en un intento de asesinato contra la vicepresidente Delcy Rodríguez.
En lo que fue su primera declaración sobre la aprehensión del gendarme argentino, el gobernante de Venezuela agregó que el proceso sigue los pasos judiciales.
Como se recordará, Nahuel Gallo fue detenido por las fuerzas de seguridad venezolanas cuando pretendía pasar por un puesto fronterizo, desde suelo colombiano, argumentando que iba a visitar a su pareja, de nacionalidad venezolana, residente en Caracas.
Durante varios días, los funcionarios de Gendarmería Nacional de Argentina desconocieron el paradero de Gallo hasta que las autoridades políticas argentinas decidieron llevar al tapete de la opinión pública la desaparición de Gallo.
El gobierno de Maduro, después de unos días de silencio, comentó que el gendarme había sido confinado en una base militar y sometido a un interrogatorio mediante el cual, informaron desde Caracas, se develó la implicación de Gallo en una operación de terrorismo y que este permanecería preso.
Ante esto, el gobierno de Javier Milei negó todas las acusaciones en su contra provenientes de Venezuela y pidió ayuda a gobiernos extranjeros y organismos internacionales, pero denunció penalmente por traición a la patria al exembajador del kirchnerismo en Venezuela, Óscar Alberto Laborde, por haber intervenido porque el exdiplomático contactó a la familia de Gallo para pedirle que le escribieran, a Nahuel, una carta personal y que él le haría llegar.
En el medio, Milei recibió, en Buenos Aires, y en la Casa Rosada, a Edmundo González a quien le reconoce como presidente legítimo de Venezuela.
Anteriormente, la vicepresidente argentina, Victoria Villarruel, a través de una publicación en X, expresó que fue un error autorizar el viaje de Gallo a Venezuela, generando críticas inmediatas y feroces de la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y de los activistas mileístas.
En los interiores de las fuerzas de seguridad argentinas, junto con la creencia de que Gallo fue a Venezuela por un motivo familiar, se comenta que el gendarme fue parte de un operativo especial al que se habría sumado el Ministerio de Seguridad, teniendo en cuenta las características ideológicas y profesionales de Bullrich y sus asesores y que cuadros importantes de la jerarquía de Gendarmería Nacional le tienen obediencia emocional a la ministra.
Esta versión es la que abonaría la vicepresidente Villarruel.
Corresponderá, ahora, a los funcionarios venezolanos exponer judicial y públicamente sus pruebas ya que el gobierno de Milei no podrá sumar ninguna evidencia de peso y que tenga el carácter de novedad que refuerce la posición que manifestó al público.
En tanto, el futuro inmediato de Gallo se complica aún más y dependerá mucho de un arreglo, a puertas cerradas, que se pudiera hacer entre tres o más partes para que el gendarme argentino no pase más de 5 años en una prisión venezolana.

