Cuando lo que parecía una comedia se convierte en una película de terror, es un claro síntoma de que algo en nuestra sociedad está fallando. El caso del beso de Rubiales a Jenny Hermoso es el vivo ejemplo de este drama con tintes de tragedia.
La sala más espaciosa de la Audiencia Nacional, varios imputados, otros varios camino de serlo, un sinfín de testigos, y cientos de periodistas apostados a las puertas del Juzgado… y todo por un beso que duró menos de un segundo.
Lo que perfectamente podría ser el guion de una absurda película de Berlanga se ha tornado en drama nacional. Con escandalosos casos de corrupción que asedian al Gobierno, las calles infestadas de delincuentes, la policía desbordada, inmigrantes ilegales llegando por cientos a las costas españolas… pero lo importante es un beso que duró menos de un segundo.
El asunto ha llegado hasta tal punto, que incluso el seleccionador nacional Luis de la Fuente, podría ser también imputado, nada más y nada menos que por aplaudir el discurso del antiguo Presidente de la Federación Española de Futbol, Luis Rubiales, juzgado por el este Tribunal de la nueva Inquisición feminista…por un beso que duró menos de un segundo.
Esa misma nueva Inquisición que juzga ahora todos nuestros comportamientos, recordemos que miró para otro lado en el caso de Iñigo Errejón, que sí revestía gravedad, rebajaron penas de violadores y pederastas, ocultaron la detención del ayudante de Yolanda Díaz por violación de una niña, colaboraron para que no salieran a la luz los abusos sexuales a una menor en un centro de acogida perpetrados por el marido de Mónica Oltra… pero ahora lo importante es un beso que duró menos de un segundo.
Rubiales recoge lo que siembra. De familia socialista, y encaramándose a la cima de la Federación apoyado por los secuaces de Pedro Sánchez, el karma viene ahora a reclamar lo que es suyo. Y aunque este juicio se ha convertido en una ridícula comedia, la realidad es que muestra la verdadera cara de la izquierda.
De aquí al tribunal de la cheka hay un paso…y todo por un beso que duró menos de un segundo.



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