La democracia en Europa queda puesta una vez más en entredicho. Ya ocurrió hace pocos años con el partido Amanecer Dorado en Grecia cuando su cúpula fue detenida y encarcelada, ahora es el candidato de extrema derecha rumano, que resultó ganador en la primera vuelta.
Rumanía se ha convertido en el epicentro de la lucha entre los globalistas y los patriotas. Se acaba de abrir otro frente de esta nueva guerra fría ideológica que enfrenta ahora, no sólo a aliados de la OTAN entre sí, sino incluso a la UE y EE. UU.
Calin Georgescu, ha sido detenido por la Policía rumana en la tarde del miércoles, seguidamente fue trasladado a la Fiscalía, mientras se desarrollaban numerosos registros, concretamente 47, en domicilios de sus más estrechos colaboradores bajo insidiosas acusaciones de financiación irregular en la campaña electoral y propaganda fascista.
Se da la circunstancia de que Georgescu ha sido tachado de pro ruso, simplemente por unas declaraciones en las cuales el candidato a la presidencia de Rumania alababa las políticas de Vladimir Putin. Un torpedo en la línea de flotación de la libertad expresión en Europa, algo en lo que ya muy pocos confían.
Pero la realidad se vislumbra muy distinta, la llegada a la presidencia de Georgescu en Rumanía, puede arruinar el plan de escalada bélica del Deep State anglosajón contra Rusia. El propio vicepresidente Vance criticó contundentemente al gobierno rumano por anular de forma antidemocrática las elecciones de hace dos meses. Incluso Elon Musk ha retuiteado el vídeo de Mike Benz, Jefe del Departamento de Estado, en el que el mismo Benz describe el interés del Deep State en Rumanía.
La formación de Georgescu, Alianza para la Unidad de los Rumanos (AUR), ha convocado una concentración frente a la Fiscalía, por su parte, la Gendarmería rumana ha desplegado un dispositivo de seguridad para garantizar el orden, en una situación política que comienza a tensarse por momentos.
No es casualidad, para comprender la situación actual, que Rumanía aprobó la creación de la mayor base aérea de la OTAN en Europa y ha participado activamente en la transferencia de equipos militares a Ucrania.
Rumanía ha estado bajo el control globalista desde hace décadas, aprovechándose de la corrupción endémica y debilidad política de sus cuadros dirigentes, aupando a sus marionetas constantemente y manipulando a la opinión pública. Georgescu viene a representar la nueva ola de patriotismo que está atravesando una Europa en clara decadencia.


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