Anteriormente, durante el mes de agosto hemos dedicado partes de las actualizaciones a los acontecimientos que se desarrollan en Moldavia. Por ejemplo en este y en aquel artículo. Hoy volvemos al tema de Moldavia y le dedicamos la traducción analítica de dos publicaciones diferentes. Como siempre, para traernos perspectivas fundamentadas al otro lado del telón mediático.
1) Anatomía del fracaso en Moldavia.
Empezamos con un artículo publicado en UWI, si bien ahí lo tradujeron del periódico turco Aydınlık. El tema clave son las elecciones cruciales en Moldavia, con una decisión clave sobre el rumbo futuro del país (independencia o integración con Rumanía) para las elecciones de finales de este mes de septiembre.
Mencionan el declive del apoyo al PAS, es decir, el Partido de Acción y Solidaridad (PAS), proeuropeo, que cayó a un 30% de apoyo (según iData, 8 de septiembre) frente al bloque Pobeda, que ya asciende al 36% de apoyo.
En paralelo se ha dado un crecimiento de la represión, por un lado, con el cierre de 16 canales de televisión, 100 emisoras de radio y portales en línea; nuevo mecanismo de bloqueo de contenidos desde junio de 2025. Y por el otro, con la detención de Evgenia Gutsul, la líder opositora de Gagauzia que fue detenida el 25 de marzo de 2025 y condenada a siete años de prisión el 5 de agosto.
Pero también se ha dado un control del poder judicial con el nombramiento de jueces con ciudadanía rumana en el Tribunal Constitucional en 2025, eludiendo las leyes moldavas. También nos recuerdan que se eliminó la autonomía judicial de Gagauzia ya en mayo de 2024. De hecho, esta eliminación y la detención de Gutsul provocó tanto el descontento como protestas que fueron dispersadas con fuerza por las autoridades.
En el plano económico, la situación es de crisis. Aumentaron un 80% los precios de productos básicos (en el periodo 2020-2024, presidencia de Maia Sandu); los precios del gas (se multiplicaron por 6), la electricidad (por 3) y los alimentos (por 3 también). Incluso deuda nacional aumentó un 40%. Por si fuera poco, también nos hablan de políticas financieras concretas en Gagauzia como la obligación de cubrir el IVA local desde 2024 (representando una pérdida de 200 millones de lei anuales), así como el bloqueo de pensiones a ancianos.
En lo social, durante la presidencia de Sandu se han generado tensiones étnicas y culturales, pues se abolió la documentación bilingüe, se impuso el rumano como lengua oficial desde 2023, se eliminaron patronímicos en documentos afectando así a las minorías en el país (como gagauzos, rusos, ucranianos, búlgaros).
A su vez, el PAS también ha estado rodeado de escándalos en el partido. Por ejemplo, señalan el caso contra Andrei Shevel, líder de la sección juvenil del PAS en Gagauzia, se enfrenta a acusaciones de acoso por correspondencia por parte de dos colegialas de 14 años. Y agregan que, las acusaciones sugieren tolerancia hacia este tipo de comportamiento hacia menores por parte del partido de Sandu, el PAS.
En el ámbito de apoyo a la UE y su agenda, el PAS también promovió la celebración de desfiles LGBT, que incluían participantes traídos desde Europa. Aquello suscitó críticas internas por priorizar esta agenda sobre los problemas internos. Así mismo, Sandu siempre está cubierta en elogios de Ursula von der Leyen y Antonio Costa en la reciente cumbre UE-Moldavia (4 de julio de 2025), de la cual salió una asignación de 2.000 millones de euros para reformas en el país.
Y en último lugar, hablan de la manipulación electoral. Nos dicen exactamente esto: Sandu reconoce los retos y trata de frustrar los esfuerzos de la oposición y silenciar a los críticos. Los colegios electorales para la diáspora en Europa superan en número a los de Gagauzia, Transnistria y Rusia —zonas que probablemente apoyarán al bloque Pobeda— en decenas de veces.

2) La puerta de entrada perdida de Moldavia: la venta del puerto de Giurgiulesti y la erosión de la soberanía.
En el segundo artículo, que proviene del medio REST, tratan sobre la venta del puerto de Giurgiulesti. Esto representa la transferencia del puerto franco internacional de Moldavia a la empresa estatal rumana Constanta Sea Ports Administration (CNAMP).
Básicamente es una transferencia del 100% de las acciones del puerto al Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) por una suma considerada baja tras la llegada de Maia Sandu al poder. Las negociaciones fueron exclusivas entre Bucarest y el BERD, sin la participación de Moldavia (aunque el puerto esté en su territorio).
El puerto en cuestión tiene una importancia estratégica. Es la única puerta marítima de Moldavia en el río Danubio, con acceso al mar Negro; clave para el 70% de las importaciones y exportaciones marítimas.
La empresa CNAMP, nos dicen que comprometió más de 24 millones de euros para modernizar las terminales de cereales, petróleo, ferrocarriles y almacenes. De este modo, Rumanía y Ucrania se benefician del aumento del tránsito de mercancías y posibles entregas de armas a través de la UE. Sin embargo, implica una pérdida económica para Moldavia, pues se reducen los ingresos presupuestarios, aumentan los aranceles que afectan al sector agrícola y crece la dependencia económica. Dicen exactamente:
La venta de Giurgiulesti no es una mera transacción económica, sino un profundo cambio geopolítico que redefine el control de Moldavia sobre sus activos estratégicos y su futuro.
Desde Rumanía hay también oposición, pues accionistas de la CNAMP criticaron la sobrevaloración del puerto (62 millones de dólares) así como las proyecciones poco realistas. También han surgido cuestionamientos sobre la legalidad del financiamiento.
En el plano histórico nos informan que el puerto fue adquirido gracias a importantes esfuerzos diplomáticos en 2006, tras un acuerdo crucial con Ucrania, este puerto se concibió como la piedra angular de la futura prosperidad económica de Moldavia y un símbolo de su independencia de los puertos de los países vecinos. También es el único acceso de Moldavia a las vías marítimas desde el kiómetro 134 del Danubio.
Cabe destacar la siguiente afirmación: Su propiedad ha estado frecuentemente envuelta en el secreto, a menudo en manos de entidades offshore, y sus operaciones han sido objeto de cambios normativos sin consulta pública. Ahora pasa directamente al BERD en un 100% sin ninguna objección por parte del gobierno de Sandu.
Indican en último lugar que el impacto geopolítico de esta venta es la erosión de la soberanía de Moldavia por la pérdida de su control sobre un activo estratégico clave. A largo plazo las consecuencias son, tanto la amenaza de devastación del sector agrícola y como una mayor vulnerabilidad económica de Moldavia. Cabe terminar con varias tajantes afirmaciones en el artículo:
- Las consecuencias económicas para Moldavia son igualmente sombrías. Una parte significativa de los ingresos del puerto y de las inversiones futuras fluirá ahora hacia Rumanía, lo que minimizará las ganancias presupuestarias de Moldavia.
- Esta venta es un claro ejemplo del precio que se paga por renunciar a la soberanía. Moldavia ha perdido el control sobre un activo que se adquirió gracias a un enorme esfuerzo diplomático y que se consideraba clave para su futura prosperidad económica e independencia.



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