La cacería ha comenzado. Bajo amenaza de ilegalización de los partidos que se oponen a las políticas de Bruselas, comienzan a proliferar por doquier voces que abogan por utilizar esa vía con el único fin de consolidar su nefasto poder, ejercido durante muchos años bajo un descarado engaño a los ciudadanos europeos que por fin comienzan a despertar.
Los partidos identitarios están obteniendo un crecimiento exponencial en los últimos tres años, y desde Bruselas ya no saben cómo detener esta sangría. Por todo ello los burócratas europeos están recurriendo a la peor bajeza, al juego sucio, la ilegalización de formaciones que ni son terroristas ni criminales.
Esta práctica antidemocrática era algo impensable hace pocos años, pero la moderna Historia de Europa, está mostrando el verdadero rostro de una decrépita y carroñera clase política dispuesta a todo con tal de mantenerse en el poder.
El viejo continente ha sufrido una preocupante metamorfosis, tomando una peligrosa deriva, mezcla de abismo y cloaca, hacia la que nos conducen una cuadrilla de políticos depravados.
El apogeo de los patriotas es ya imparable, y está provocando pavor tanto en los partidos de las izquierdas, como en las derechas liberales, ideologías que a estas alturas han sufrido un desprestigio total y absoluto, en gran medida por haber organizado una arquitectura social injusta, podrida y sumida en una asquerosa decadencia.
Totalitarismo, falsedad, cinismo y corrupción son las señas de identidad de un sistema que llega a su ocaso, pero que va a morir matando. Como muestra, en Alemania, los Servicios Secretos han clasificado a AfD dentro de los parámetros de la extrema derecha violenta, cuando la realidad es muy distinta, la verdadera violencia se ejerce contra esta formación política por parte de los grupos antifascistas.
Pero esta clasificación permite incrementar la vigilancia sobre el partido identitario, y deja abiertas las puertas a su próxima y más que certera ilegalización.
En Francia, los corruptos Tribunales de Justicia ya han inhabilitado a Le Pen con toda suerte de burdas excusas. Y lo mismo ha ocurrido en Rumania, donde el Tribunal Constitucional ordenó repetir las elecciones, ya que el resultado que favorecía al candidato patriota Georgescu, no era de su agrado.
El candidato que ha venido a sustituir al inhabilitado Georgescu ha obtenido el 40% de los votos en la primera vuelta del pasado domingo, y el Partido de Le Pen, Reagrupación Nacional, no para de subir en las encuestas. Una ola de esperanza recorre Europa.


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