En una operación militar y de seguridad sin precedentes, Israel atacó , este viernes 13 de junio, la profundidad del territorio de la República Islámica de Irán.
Producto de esta ofensiva, fueron asesinados altos comandantes militares, científicos y civiles ajenos a las dimensiones del poder (mujeres y niños), quienes, indudablemente, no pensaron que Israel emprendería este accionar durante este día.
No cabe la menor duda que la élite militar y la élite científica fueron los principales objetivos junto con las instalaciones nucleares y bases militares en diversas zonas interiores de Irán, con epicentro en la capital Teherán.
Utilizando una variedad de herramientas (misiles disparados desde fuera de Irán, drones y sabotaje desde las mismas entrañas iraní) los decisores israelíes lograron materializar un golpe, como dijimos, sin parangón y que fue un claro mensaje enviado para todas las partes que procuran que Irán sea tratado como un país amigo y cooperativo para el sistema internacional y remarcando con ello que Israel no tolerará que Irán sea una potencia.
Por lo tanto, no fue solamente el “temor nuclear iraní” lo que impulsó al máximo mando de Israel a perpetrar está operación que, reiteramos, tuvo logros importantes, pero no pudo conseguir otros objetivos igualmente importantes ya que los sistemas nucleares y militares iraníes, como así también el político y, fundamentalmente, el decisivo religioso, permanecen sólidos.
Las más de 4 oleadas en que consistió el ataque no pudieron afectar significativamente el corazón de las instalaciones nucleares subterráneas ni derruir las numerosas bases militares que fueron blanco del accionar de Israel. Asimismo, la infraestructura petrolera tampoco fue dañada.
Al momento de escribir está nota, todavía no se cuentan con todos los datos exactos que referencien el panorama completo tras el ataque y que proporcionen hondamente el tamaño de los daños, pero aún así subrayamos lo que expresamos en el párrafo anterior.
Recordamos que la operación “León ascendente” se llevó a cabo dos días antes de la convocada sexta reunión de las conversaciones nucleares indirectas entre la administración de Trump y la República Islámica de Irán, en Mascate, Omán, y cuando Trump dijo que Israel podría atacar a Irán, pero que eso no sería inminente.
Hablando de Trump. El presidente estadounidense declaró, una vez ocurridas las fases del ataque de Israel, que esperaba que los iraníes acudiesen a las mesas de conversaciones y que, de ser necesario, Estados Unidos defendería a Israel. De igual forma, se informó, en la prensa de USA, que Washington sabía del ataque de Israel.
No obstante ello, dentro del gobierno de Trump surgieron oposiciones al movimiento militar israelí y se pudo constatar que el aparato militar estadounidense hizo algunos cambios en sus recursos en países como Catar, por ejemplo, sacando de sus bases aviones de reconocimiento y radares. Similar actuación se notó entre los británicos.
Trump no podrá lidiar exitosamente ni obtener algunos de sus objetivos si no evita la guerra contra Irán y si no pone frenos a una escalada bélica. Incluso, podrá quedarse sin algunos de sus socios árabes o afrontar complicaciones mayúsculas dentro de su propio país.
Las circunstancias sumamente históricas ya no están para someterse a “experimentos” o “manipulaciones” harto conocidas.
Gran parte del mundo no consiente el plan israelí ni halla motivo lógico para que se produzca una guerra regional y transregional a partir de sus necesidades y exigencias de poder.
Por el contrario, llama a la calma y a resolver los puntos en conflicto de una manera distinta.
Dentro de Israel, la mayoría de sus ciudadanos cree que una guerra contra Irán será grave. Una fracción de sus habitantes pudieron salir rápidamente del país en las últimas horas.
Desde la arena del poder se les dice que habrá rondas de confrontación directa contra los iraníes, que tomen todas las medidas de prevención y que esperan, en una primera etapa, cientos de misiles que lloverán sobre Israel. También se les informa que Irán y sus aliados querrán atacar por tierra a Israel y que el estado israelí vive su momento más decisivo de la historia.
Por el lado de Irán, la orden de múltiples contraataques como respuesta ya fue emitida y los procedimientos para efectivizarlos ya comenzaron y, según anunciaron, el movimiento será duro y aplastante contra Israel y sus socios extranjeros que habrían intervenido en la operación “León ascendente”.
Los iraníes trabajaron para mostrar al mundo y a los líderes políticos internacionales partes sustanciales del ataque israelí, especialmente los bombardeos contra zonas residenciales y el asesinato de altos cargos en una evidente violación de las normas del derecho internacional, según informó su cancillería.
Por lo pronto, la región entró en una etapa muy compleja donde Israel prevé pasar ahora a su segunda etapa del choque, pero que Irán todavía está iniciando su primera fase.
Así como no se debe subestimar a Israel, tampoco se puede subestimar a Irán. Este país sigue teniendo intactas sus capacidades más potentes en términos militares y estratégicos y se ha posicionado como un eje en las ecuaciones globales.
Con esto queremos decir que hay golpes muy importantes en camino y que si los responsables de la seguridad mundial no actúan positivamente, pues, ni siquiera ellos podrán cumplimentar algunos de sus propios planes de poder.
No dudamos de que ya están obrando en esa dirección.


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