No, Taiwán no será independiente de China ni Trump mucho entrará en guerra máxima contra Xi.
Sucederá lo opuesto: Taiwán saldrá de la esfera atlántico globalista, se reincorporará plenamente a la única China que existe y que tiene el nombre de República Popular.
Esta China será más hondamente soberanista y, mientras los leales a la corriente de Xi sigan interviniendo en las decisiones determinativas, no habrá duopolio mundial, sino pluricentrismo, por lo menos, en las próximas dos décadas.
Y Trump no querrá negarle a su amigo Xi algunos deleites, mientras que Xi le facilitará algunas cosas al hombre naranja.
Ambos estuvieron de acuerdo -y lo siguen estando- que los proyectos que cada uno propone pueden coexistir sin guerra de por medio. Y hablaron personalmente cosas que, por razones evidentes, no se llevaron a la externalidad de la prensa o del público.
A Xi le queda más tiempo al frente del Palacio del Pueblo, mientras que no se tiene la misma certeza de Trump. Pero se ya se sabe que también pensaron en cómo continuar un compromiso -que no es total- más allá del 2028. Pero esto tampoco es garantía que se excluya a los imponderables de la historia con los consiguientes cambios de curso histórico.
En Taipéi hay personas que no se hacen ilusiones y están planteando activamente la reunificación, en lugar de la independencia. Por lo que se ve, a ellos no les llegan las construcciones de relato de la NED, The Wall Street Journal, Steve Bannon y el GCHQ (Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno) británico.
Los mismos funcionarios taipeianos están al tanto de que más del 50% de la población taiwanesa cree que el Washington trumpista no saldrá en ayuda de ellos si se produce un enfrentamiento militar entre ellos y el EPL.
Esta misma población es partidaria, en índices superiores al 75%, de que los problemas entre Taipéi y Pekín deben solucionarse sin guerra. Esta postura crece entre los jóvenes de 20 a 39 años. La juventud taiwanesa no quiere ninguna guerra. La juventud taiwanesa no quiere ser recursos de guerra de los atlantistas y, además, entre un 61% y un 63% de los ciudadanos de Taiwán están insatisfechos con la política económica y social de Lai Ching-te. La dimisión de este presidente podría estar cerca, pese a sus patrocinadores externos.
Más allá de lo anterior: el statu quo taiwanés será cambiado, pero en la dirección de Pekín.


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