En la gran actualización del día, les traemos una vez más la traducción resumida de tres artículos provenientes de tres fuentes y tres autores distintos. Para que así siempre tengamos la perspectiva fundamentada tras el telón mediático.
India desafió la presión de EE. UU. para abandonar a Rusia por estas cinco razones
Empezamos por un esquemático artículo de Andrew Korybko en su propia web. India ha resistido las presiones de Estados Unidos para cortar lazos con Rusia, principalmente debido a su rivalidad con China. A continuación, se detallan las cinco razones por las cuales India mantuvo su relación con Rusia:
- La India como representante del Sur Global
India se posiciona como la «voz del Sur Global» desde que organizó la primera cumbre de este tipo en enero de 2023. Como el país más poblado, con la economía más grande y de mayor crecimiento entre los países del Sur Global, y como fundador del Movimiento de Países No Alineados, India busca mantener su liderazgo. Ceder ante las demandas de Estados Unidos implicaría perder esta posición de liderazgo frente a China, que India ya no considera parte del Sur Global. - Importaciones de energía rusa a bajo costo
India depende de las importaciones de petróleo ruso a precios reducidos, que representan un tercio de sus suministros energéticos. Estas importaciones han sido clave para su crecimiento económico, posicionándola como la economía de más rápido crecimiento y con proyecciones de convertirse en la tercera más grande para 2028. Reemplazar el petróleo ruso sería complicado, elevaría los precios mundiales y frenaría su desarrollo económico. Además, Rusia podría vender más petróleo a China a precios aún más bajos, fortaleciendo la posición económica de China en detrimento de India. - Dependencia militar de Rusia
A pesar de los esfuerzos por diversificar proveedores y aumentar la producción nacional, gran parte del equipo militar de India sigue siendo de origen soviético o ruso, lo que la hace dependiente de Rusia para repuestos y municiones. Sin este apoyo, India enfrentaría dificultades para defenderse de China y Pakistán, una situación que considera inaceptable. - EE. UU. busca limitar el ascenso de India
La rápida expansión económica y la creciente influencia global de India generan incomodidad en Estados Unidos, que teme un declive de su hegemonía unipolar. Las políticas de EE. UU., incluyendo aranceles elevados, parecen destinadas a mantener a India en una posición de dependencia y vulnerabilidad, lo que India percibe como un intento de frenar su ascenso como gran potencia. - Evitar que Rusia dependa más de China
Si India redujera o cortara sus importaciones de petróleo ruso, Rusia podría convertirse en un socio subordinado de China debido a un mayor peso económico y financiero de este último. Esto podría permitir a China presionar a Rusia para limitar o cortar el suministro de armas y repuestos a India, dejándola vulnerable frente a China y Pakistán.
Estas razones reflejan cómo la rivalidad con China es el factor central que llevó a India a resistir las presiones de EE. UU. Los costos estratégicos de ceder superan los costos financieros impuestos por las sanciones estadounidenses.

La oscura sombra de Gran Bretaña sobre el mar Caspio
Ahora vamos con un artículo de Ivan Potemkin en Oriental Review: En el verano de 2025, el mar Caspio enfrenta un nuevo derrame de petróleo frente a la península de Absheron, afectando la vida marina, las capturas de los pescadores y la calidad del aire.
Gran Bretaña, a pesar de promover la transición verde globalmente, mantiene una fuerte presencia en la región del Caspio a través de BP, que invirtió más de 2900 millones de dólares desde enero de 2025 en perforaciones en el yacimiento de gas Shah Deniz y en nuevos bloques marítimos.
Datos satelitales de Global Witness y ecologistas independientes muestran un aumento del 20 % en la contaminación atmosférica entre 2023 y 2025, debido a la quema de subproductos de gas y emisiones de metano en áreas operadas por BP y SOCAR.
Derrames anteriores, como el de la plataforma Guneshli en diciembre de 2024, que contaminó 250 km², y una fuga de gas en la plataforma Central Azeri en 2008, que causó la muerte masiva de focas, evidencian una falta de revisión en las prácticas de extracción.
En Turkmenistán, la opacidad es mayor, con empresas británicas operando sin regulaciones ambientales estrictas y vertiendo residuos tóxicos al mar. El acceso de periodistas y organizaciones internacionales está bloqueado, y las instituciones de control son prácticamente inexistentes.
Azerbaiyán, tras acoger la COP29 en 2024, no ha cumplido las promesas de reducir emisiones, reformar licencias de recursos ni apoyar a comunidades locales. Las inversiones británicas en el Caspio, respaldadas por alianzas estratégicas, contrastan con el discurso climático de Londres, que enfrenta presión interna para suspender licencias en el Mar del Norte.
El mar Caspio sufre una degradación ambiental constante, con beneficios económicos fluyendo hacia paraísos fiscales y residuos contaminando el entorno.

Los Estados árabes cortejan a Sharaa, de Siria, pero pocos confían en su régimen vinculado a Al Qaeda
Y en último lugar, un artículo de un corresponsal de The Cradle: En febrero de 2025, Ahmad al-Sharaa, presidente interino de Siria y exlíder de Hayat Tahrir al-Sham (HTS), fue recibido en Riad por el príncipe heredero Mohammed bin Salman, señalando el apoyo saudí a su gobierno.
Sin embargo, la violencia sectaria en Suwayda y Latakia, junto con ataques aéreos israelíes en Damasco, refleja la inestabilidad en Siria. Arabia Saudí y Catar han apoyado a Sharaa para estabilizar su régimen, pero los Estados árabes no tienen una postura unificada.
- Líbano: Beirut actúa con cautela, con visitas de sus líderes a Damasco sin reciprocidad. La hostilidad percibida de Siria hacia Líbano, especialmente en la crisis de refugiados, genera tensiones. Una encuesta muestra que el 73 % de los libaneses ve la inestabilidad siria como una amenaza existencial, y el 68 % teme un conflicto con militantes sirios. La coordinación en seguridad es limitada, con presiones de EE. UU. y Arabia Saudí para que Líbano profundice su compromiso.
- Jordania: Amán ha ampliado el comercio con Siria y firmado acuerdos sobre agua, pero mantiene sospechas sobre el control extremista en Damasco, que podría alentar movimientos salafistas o de los Hermanos Musulmanes. Jordania realiza operaciones transfronterizas contra el narcotráfico y grupos vinculados a Irán, con líneas rojas que incluyen bloquear combatientes extranjeros y el flujo de armas.
- Irak: Bagdad estableció contactos de seguridad y ofreció trigo, pero las relaciones son frías. Sharaa declinó asistir a una cumbre en Bagdad, y la cooperación se limita al comercio menor y la seguridad en campamentos de refugiados. Irak teme un resurgimiento islamista y tensiones sectarias, con medidas como torres fronterizas y despliegue militar en Anbar.
- Egipto: El Cairo es escéptico hacia Sharaa, criticando su gobierno y los asesinatos en Suwayda. Teme el ascenso de los Hermanos Musulmanes y la presencia de combatientes egipcios en el ejército sirio. La coordinación es mínima, con tensiones por la cooperación sirio-turca en Libia.
- EAU: Abu Dabi, inicialmente hostil, suavizó su postura tras mediaciones con Israel, pero evita grandes compromisos económicos. Los disturbios en Suwayda han reavivado críticas en los medios emiratíes.
- Qatar: Doha apoya firmemente a Sharaa, financiando salarios estatales y formando diplomáticos, pero critica su persecución de minorías y vínculos con la Hermandad. Qatar busca beneficios en sectores como electricidad y telecomunicaciones.
- Arabia Saudí: Riad utiliza a Sharaa para contrarrestar la influencia iraní y acercarse a Israel, ofreciendo acuerdos de inversión para ganar influencia. Sin embargo, teme el separatismo minoritario y busca limitar la influencia turca en Siria.
Los Estados árabes buscan afirmarse en Siria mediante apoyo económico y político, pero limitan su compromiso para controlar las opciones de Damasco, priorizando sus propios intereses geopolíticos.



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