Nicolás Maduro y Donald Trump mantuvieron una comunicación telefónica, según confirmó el mismo inquilino de la Casa Blanca, pero no brindó detalles sobre dicho diálogo.
El llamado sucedió durante la tercera semana de noviembre y ambas partes guardaron el secreto hasta que el New York Times lo publicó una semana más tarde.
Este hecho demolió las hipótesis de una gama de comentaristas que desechaban la eventualidad de un diálogo entre Maduro y Trump y dejó más perplejo a un número importante de partidarios de a oposición y del oficialismo, los cuales siempre consumieron las narrativas duras de sus líderes respectivos.
Inequívocamente, el líder de Caracas fue el que dio la autorización para que se comenzara con la gestión de la comunicación directa que, más tarde, se realizó.
También hay que mencionar que Trump se mostró, desde el principio de su segundo mandato, predispuesto a conversar con Maduro para negociar un acuerdo con el sucesor de Hugo Chávez; acuerdo que Trump, obviamente, pide que tenga términos y efectos que le repercutan ganancias para él y sus socios.
Exactamente, a unas pocas horas de que se concretase la llamada entre Maduro y Trump, nosotros comentamos lo siguiente:
Luego de todo eso y mucho más, cartas y mensajes de uno y otro lado circularon en los últimos siete días, a la par que ambos jefes políticos trasladaban a la superficie mediática los propósitos de reunirse para obtener un acuerdo, dejando en offside a mucha gente, incluyendo a expertos de todos los calibres. Diciembre traerá consigo noticias relacionadas con todo lo dicho. Habrá complicaciones, pero también surgirán novedades que no serán regresivas.
Fue el jueves 20 de noviembre. La oposición, cuando se enteró, cerró filas diciendo que ese diálogo había sido infructuoso para Maduro y que Trump se posicionaba para incrementar las acciones para cercar y derribar al régimen venezolano.
Aun lo siguen diciendo que, en cualquier instante, Trump capturará a Maduro o que todo el sistema de gobierno poschavista será desarticulado rápidamente. La centella caerá, asegura… tal y como lo vienen desde hace 25 años.
Por su parte, los izquierdistas siguen despotricando contra el imperialismo gringo y el maldito Trump, pero Nicolás quiso hablar con Donald y aún todavía quiere llegar a un acuerdo con él. En tanto, los que rodean a Trump le insisten en que debe bombardear Venezuela y producir un cambio de régimen.
Trump tuvo acceso a un informe de inteligencia – que no fue elaborado por las alas del establecimiento belicista global- y tomó conocimiento de las potenciales consecuencias que tendrá una ofensiva de la naturaleza y el tamaño que Marco Rubio y otros le solicitan.
Trump no quiere un partido que tenga más de 18 hoyos. Los contrarios sudamericanos, le dicen si te atreves a golpearnos, como te aconsejan los Marco Rubio, habrá más de 22 hoyos…Trump quiere salir…sí, quiere salir…Veremos qué sucederá en los próximos días.


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