En una semana que, presuntamente, sería clave en cuanto al rumbo que podría tomar, durante el próximo mes y medio, el conflicto entre los Estados Unidos e Irán, las noticias aseguran que sucederá, en Ankara, una ronda de conversaciones directas de un modo trilateral: turco-iraní-estadounidense.
Turquía, liderada por Recep Tayyip Erdoğan y Hakan Fidan, es uno de los artífices de este renovado impulso diplomático para evitar la generación de una guerra regional. En este empeño, también están involucrado, Qatar, Egipto, Omán, Arabia Saudí y Rusia, pese a la insistencia proveniente de Israel para que Trump definitivamente ataque militar y abiertamente a Irán.
Cabe destacar que las incitaciones israelíes para la ocurrencia de dicho escenario son cubiertas de modos distintos por los medios de comunión de Israel ya que algunos tratan de esconder este propósito de Israel, pero otros lo informan sin problema y, por ejemplo, comunican que Israel se cuidaría mucho de no ser visto como el instigador de la guerra, pero que, a la vez, presiona a Washington con el argumento de que si no dispara contra Irán será percibido como débil en toda la región.
Durante el último fin de semana, el Líder Supremo, Alí Jameneí, advirtió que cualquier agresión militar estadounidense contra Irán llevará indefectiblemente a la guerra regional, mientras que Donald Trump le respondió así: Esperamos llegar a un acuerdo. Y si no llegamos a un acuerdo, entonces veremos si (Jamenéi) tiene razón o no.
Anteriormente, Fidan había aconsejado públicamente al equipo de Trump negociar con Irán por archivos separados, comenzando con el expediente nuclear en aras de llegar aunque sea a un consenso mínimo para alejar la eventualidad de la guerra entre las partes.
Al respecto, es pública la postura de Israel de que los estadounidenses no deberían negociar del modo en el que los turcos lo propician y hasta lanzan advertencias de que los estadounidenses podrían ser engañados por los iraníes.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, dijo que Teherán está a favor de un acuerdo justo que garantice la no posesión de armas nucleares. En un momento anterior, Ari Larijani, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán y uno de los principales hombres de confianza de Jameneí, afirmó que los acuerdos estructurales para las negociaciones están avanzando, tras reunirse, el sábado, con el primer ministro de Qatar, Mohammed bin Abdulrahman al-Thani.
Frente a todos esos intentos, corresponden las siguientes preguntas:
¿Terminará ocurriendo lo mismo que sucedió en mayo y junio de 2025 cuando Israel y los Estados Unidos atacaron Irán cuando el proceso de negociaciones avanzaba?
¿Trump podrá reprimir los esfuerzos israelíes promotores de la remoción del poder iraní?
¿Trump podrá gestionar satisfactoriamente un momento crítico o sufrirá algo fuertemente negativo para él y su administración?
¿El presidente estadounidense conseguir contener su temperamento y vanidad ante un Jameneí a quien todavía no puede vencerlo?
¿Trump terminará engañando a los iraníes o estos engañarán a Trump?
¿O ninguno se engañará y conciliarán parcialmente sus intereses para no entrar en la temida guerra?
¿Los socios islámicos y no islámicos de Trump lograrán el acuerdo para apaciguar, por un tiempo, el conflicto?
¿Habrá un idus de marzo?
Muchas cosas pueden pasar…pero no hay que entrar en pánico ni en irrealidades. Muchos medios de comunicación y los conductos alternativos están muy en la exageración informativa. Veamos las cosas con serenidad y transparencia.
Hay actores importantes que están trabajando para que el conflicto sea controlado, o, mejor dichos, sus probables consecuencias. El multipolarismo tiene vida: no así el unipolarismo (en sus versiones anglo-estadounidense-israelíes).


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