Con un contundente y efectivo despliegue de fuerzas, el gobierno mexicano, contando con una destacada colaboración del gobierno de Trump, mediante el Comando Norte, sacó del juego a uno de los narcotraficantes más temibles: Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho.
Oseguera era uno de los pocos capos históricos del narcotráfico mexicano que quedaba libre, en condición de fugitivo, y que fue asesinado, en una situación de combate real, y cuando quería continuar en la huida, el pasado 22 de febrero.
Los miembros de las fuerzas legales mexicanas llevaron adelante profesionalmente un operativo excepcional con resultados notables en el municipio de Tapalpa, estado de Jalisco, en el oeste de México, impresionando profundamente al público de su patria y del ámbito internacional al llegar hasta el Mencho, pulverizando los tres círculos de seguridad que tenía el capo narco que, al momento de ver la muerte, padecía de una insuficiencia renal.
A raíz del fin de la vida criminal del Mencho, los interiores del cártel Jalisco Nueva Generación tuvieron una fuerte sacudida y, junto con la represalia no concluida por la muerte de su jefe y fundador, están operando para evitar la desarticulación y la eliminación del cártel que nació y creció al amparo de la protección y la asistencia de niveles definidos de agencias estadounidenses.
Gracias a ese tipo de apoyo, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) pudo, a fines de la década de 2000, irrumpir con autoconfianza e impronta propia en la escena de la narco-criminalidad nacional e internacional, llegando a estar activo, en febrero de 2026, en las 32 entidades federativas del país, en alrededor de medio centenar de estados extranjeros y fichando como personal propio y leal a más de 15 mil miembros de tiempo completo.
Quien fuera originariamente un menesteroso michoacanense, habría comenzado su historial delictivo en California para, desde allí, regresar a su patria natal convertido en una pieza para el mundo narco. No es una coincidencia del destino que El Mencho haya tenido su preparatoria narco en California ya que este estado de la costa oeste estadounidense es una de las bases primigenias del narcotráfico regional. Todavía hoy, el CJNG se mueve con mucha libertad en la California demócrata y, presuntamente, tuvo un rol (aunque no se podría establecer su magnitud) en los hechos de violencia que hubo en el estado el año pasado en contra de las formulaciones políticas del presidente Trump.
Con familiares radicados en el norte de California, aunque algunos de ellos confiesan no tener vínculos con las actividades criminales del Mencho, el abatido jefe narco tendría sus extensiones de activos económicos, bajo la máscara de la legalidad, en distintas partes californianas.
California es uno de los estados que tienen el mayor interés, desde, por lo menos, la década de 1960, de los servicios especiales estadounidenses y el Mencho y su cártel coexistieron allí sin serios problemas.
Uno de los interrogantes que surgen al ver esta radicación del CJNG en California es la siguiente: ¿Cuántas campañas políticas financió el cártel en el estado de California?.
Investigadores probos, y que no son de la pléyade de charlatanes que abundan en los espacios mediáticos (aún los 2.0), evaluaron que el Mencho y su CJNG forman parte de la Alianza Oscura que está compuesta por algunos de los espacios institucionalizados en los Estados Unidos y los cárteles del narcotráfico.
En junio de 2025, un agente especial de la DEA, Matthew W. Allen, testificó, ante el Comité Judicial del Senado de Estados Unidos, que, durante el juicio que se celebró contra el hijo del Mencho, Rubén Oseguera González, alias El Menchito, integrantes del cártel mexicano espiaron a los agentes estadounidenses de la DEA, queriendo significar con ello el poderío y el peligro que el CJNG representa para el pueblo estadounidense.
Prescindiendo de esta confidencia, es una verdad aceptada por la mayoría de los especialistas de la narcocriminalidad en México que el CJNG es la organización, hasta esta fecha, más potente en cuanto a nivel de preparación paramilitar, acumulación de armamentos y disponibilidad de tecnología sofisticada de uso civil y militar. Sus entrenadores (entre los que se encuentran colombianos, guatemaltecos y otros) poseen conocimiento y experiencia militar en combate en varios entornos (y no solamente el mexicano) y han articulado cooperaciones específicas con otras mafias y grupos militares o paramilitares de distintos continentes, aún en Europa del Este, interviniendo, aunque de un modo puntual, en zonas de combate de Ucrania, según indican fuentes informativas.
Conforme a los relatos propagandísticos de la misma organización, el CJNG se ufanaba de tener un mejor equipamiento que el ejército y la marina mexicanas y de contar con un personal más osado que los que efectivos de las citadas fuerzas nacionales.
Lo que se acaba de señalar es una narración de relaciones públicas que acompaña al cártel desde los instantes seminales del mismo cuando El Mencho lo bautizó a partir de los escombros del cártel del Milenio. En esta historia, se repitió un patrón que proviene de la década de 1970: aparecen un nuevo líder a destacarse y un cártel cuando se producen combinadamente la eliminación de un capo y la desarticulación de otro cártel.
Un grupo de antiguos compañeros que el Mencho tuvo en el cártel del Milenio, a lo largo de los últimos años, le acusaban de ser un torcido (Traidor). En fin, son historias (reales o no) de narcos.
¿Qué sigue ahora?
El Cártel Jalisco Nueva Generación no es un sello unipersonal ni un patrimonio familiar, sino que es una asociación de grupos establecidos tanto en México como en el exterior que se pusieron bajo la marca del CJNG y el liderazgo del Mencho, quien, con un fuerte predicamento (hecho con dinero y balas), mantenía unida a toda esa composición heterogénea en países tales como México, Estados Unidos, Colombia, la Argentina, Ecuador, Canadá, Corea del Sur y Alemania, entre otras naciones.
Son estos jugadores los que decidirán, junto, con, claro está, el 03, que es hijastro del Mencho y quien, en alto grado, y últimamente, lideraba crecientemente (pero no unitariamente) algunas de las operaciones más importantes de la organización, debido, en parte, al declive biológico del Mencho.
El 03, o, Juan Carlos Valencia González, además de ser hijo de la exesposa del Mencho, tiene como progenitor suyo al apodado Maradona narco mexicano, Armando Valencia Cornelio, que fue cofundador del Cártel del Milenio y antiguo aliado del Cártel de Medellín.
La estructura como tal, en sus vertientes intrínsecas y extrínsecas, no se suprimió y, factiblemente, se mantendrá en sus grandes proporciones durante los próximos 10 meses y la escalada de violencia que practicará dependerá de una suma de varios factores, siendo uno de ellos la supervivencia del cártel. Si, en el tiempo cercano, el cártel no se ve mortal y existencialmente amenazado modulará su respuesta violenta sin llegar esta a los niveles que son pronosticados por los especialistas más catastrofistas.
Esto no implica que los nuevos líderes no actuarán con cierta dosis de vesania para recuperar una imagen pública, herida con el operativo militar del 22 de febrero, sino que podría manejar la respuesta y el reacomodo según las circunstancias operantes en vista de mantener vigente al cártel y evitando una guerra total que les podría generar lo no deseado, teniendo en cuenta que Trump pedirá algo más contra el cártel y que también podría haber cambios operativos importantes en el diseño de la política federal mexicana contra el narcotráfico y mucha gente de México, probablemente, pedirá un avance más fuerte contra el CJNG.
No parece que haya algún jefe que esté dispuesto a poner en peligro sus activos y su futuro por vengar la muerte del Mencho y, tal vez, se hagan escenas violentas que serán gestionadas racionalmente para satisfacer a la propia tropa, particularmente, a la más afectada por el asesinato de Oseguera. Un poco de espectáculo dantesco, con inocentes como víctimas a sacrificar, en honor del Mencho y reordenamiento interno y recalibración internacional con un nuevo rey sentado en el trono, pero, esta vez, no en una choza.
Con o sin mundial de fútbol, el CJNG dará una contestación, pero sin morir en el fuego, tratando de impedir que surjan otras competencias y que el cártel siga su trazado en un contexto donde el gobierno federal aparece como un actor que no fue derrotado frente al panorama de los cárteles grandes que fueron creados durante los gobiernos neoliberales.
Actualmente, el gobierno federal mantiene la estabilidad y no vemos indicios reales (y no los imaginados por tantos) de que Trump vaya a querer detonar la presidencia de Claudia Sheinbaum.


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