India comenzó a diseñar un acuerdo económico preferencial con México que, de acuerdo con las filtraciones, repercutiría con utilidad neta para estos dos estados que, a su vez, son socios de los Estados Unidos en un orden global cambiante.
Las noticias relacionadas con tales gestiones resaltan que, en las próximas semanas, se comunicará un número de novedades que tienen una dirección positiva y constructiva ya que se limpiarían las áreas críticas de la bilateralidad comercial.
En Nueva Delhi hay una valoración entusiasta porque este Tratado de Libre Comercio le llegará en un momento de tensiones arancelarias, regímenes proteccionistas en ascenso y disputas comerciales en la arena internacional donde la India será una de las economías que más se verán afectadas con el auge de tales fenómenos.
Sin ir más lejos, el Senado mexicano impuso un 50 % de aranceles a los productos importados de una lista de países, entre los que se encuentra la India.
Esta tarifa proteccionista comenzará a funcionar en enero de 2026 y, obviamente, no produce ninguna alegría entre las élites económicas y políticas de la India porque sus sectores exportadores clave como el de autopartes se vería sumamente perjudicados. Durante el 2024, exportó más de 5 mil millones de dólares, donde el 40 % correspondió a las autopartes y automóviles.
Por lo tanto, India le propuso a México relacionarse a través de un paradigma que facilite un acuerdo económico de rentabilidad mutua, mientras la presidenta Sheinbaum aborda, junto con Trump y el primer ministro canadiense, Mark Carney, la revisión del T-MEC en un impulso mexicano de reasegurar ganancias para sí.
En la perspectiva del Palacio Nacional, no está el cortar ni reducir al mínimo sus lazos comerciales con los vecinos subcontinentales, pero, al mismo tiempo, se constata que tiene como una de sus metas estatales la diversificación de socios y el acrecentamiento de conductos comerciales globales donde lo restrictivo geopolítico no dirija la ecuación. Y, en ese software de comprensión económica y política, el gobierno mexicano adhiere al paradigma propuesto y actuará en consecuencia.
Este compromiso altamente significativo se elabora cuando la India se encuentra cada vez más cerca de cerrar un nuevo marco comercial con los Estados Unidos y cuando expande sus vínculos con el Sur Global y México, sin aislarse de los entornos mundiales, y sin alineamiento automático al Tío Sam, plantea su visión de sustentar su sistema interno. Las cosas están claras para Modi y Sheinbaum.


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