La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció durante su visita a Nueva Delhi el 28 de febrero que un acuerdo de libre comercio sin precedentes entre la Unión Europea (UE) e India podría concretarse a finales de 2025. Von der Leyen destacó que esta visita marca el inicio de una nueva era y subrayó la importancia de elevar la asociación estratégica entre ambas partes a un nivel superior.
Además, reveló que la UE está explorando una posible “asociación de seguridad y defensa” con India, similar a los acuerdos que mantiene con Japón y Corea del Sur.
La relación entre India y la UE se remonta a 1962, cuando India estableció relaciones diplomáticas con la Comunidad Económica Europea. En 1994, ambas partes firmaron un Acuerdo de Cooperación, y en 2004 elevaron su relación a una asociación estratégica. Las negociaciones para un acuerdo comercial bilateral comenzaron en 2007, pero se estancaron en 2013 tras 15 rondas de conversaciones.
El 8 de mayo de 2021, los líderes de la UE e India acordaron reanudar las negociaciones para un acuerdo comercial “equilibrado, ambicioso y mutuamente beneficioso”, y en abril de 2022 se creó el Consejo de Comercio y Tecnología UE-India.
La UE es el mayor socio comercial de India, representando el 12,2% de su comercio total en 2023, con un volumen de 124.000 millones de euros. India, por su parte, es el noveno socio comercial de la UE, con el 2,2% de su comercio total de bienes.
El comercio de servicios entre ambas partes alcanzó los 59.700 millones de euros en 2023, casi el doble que en 2020. Las negociaciones comerciales se centran en eliminar barreras, abrir mercados de servicios, proteger indicaciones geográficas y promover el desarrollo sostenible.
Las actuales circunstancias geopolíticas influyen en el acercamiento entre la UE e India. Estados Unidos ha amenazado con imponer aranceles del 25% a productos europeos a partir de abril, mientras que la UE busca reducir su dependencia de China en sectores como los metales de tierras raras y las telecomunicaciones.
La UE también ve una oportunidad en la rivalidad entre India y China, especialmente en el ámbito de la defensa, dado que India busca diversificar sus suministros de armas y desarrollar su industria militar. Además, India mantiene sólidas relaciones con Estados Unidos y Rusia, lo que la posiciona favorablemente en el escenario global.
El acuerdo podría facilitar la entrada de productos petrolíferos rusos a la UE a través de India, que ya es uno de los principales proveedores de petróleo a Europa.
India no enfrenta sanciones por parte de EE.UU. o la UE, lo que le permite operar sin restricciones. Además, otros productos indios como textiles, acero, maquinaria eléctrica y productos farmacéuticos podrían incrementar su presencia en el mercado europeo.
Por su parte, la UE espera aumentar sus exportaciones de aviones, productos químicos, material eléctrico y diamantes, así como servicios de telecomunicaciones y propiedad intelectual.
La UE busca eliminar aranceles en más del 95% de sus exportaciones, incluyendo productos agrícolas y automóviles, mientras que India solo está dispuesta a abrir alrededor del 90% de su mercado. En cuanto a las rutas comerciales, la UE apuesta por el corredor de Oriente Medio, aunque en el futuro no se descarta la ruta a través de Rusia.
Con 2,5 millones de indios residiendo en la UE, India cuenta con una base sólida para impulsar su entrada en el mercado europeo. Este acuerdo podría marcar un hito en las relaciones comerciales y estratégicas entre ambas partes.


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