Edward Dowd, exgestor de carteras del poderoso BlackRock, tiene predicciones que los sensacionalistas llamarían sombrías, pero que, en términos racionales, tiene su lógica debido a las causas subyacentes del sistema estadounidense.
Dowd considera que hay una tendencia a una desaceleración global, una recesión económica y un repunte de las fuerzas deflacionarias, se expresan en una encaminada recesión del mercado inmobiliario, la burbuja de las IA y la criticidad económica en China.
Él lo explica de esta manera: Al comenzar este año, vimos tres grandes riesgos. Vimos un mercado inmobiliario que se encaminaba a una recesión. Los precios de las viviendas están sobrevalorados en un 30%, y vemos señales de que el mercado inmobiliario está cambiando. Esto representa el 20% de la economía estadounidense y generará problemas recesivos en el futuro.
En segundo lugar, observamos una burbuja de IA. Las valoraciones bursátiles se encuentran en niveles de burbuja puntocom, niveles muy elevados. Históricamente, cuando los mercados bursátiles alcanzan estas valoraciones con una proyección de rentabilidad a 10 años, se obtiene una rentabilidad del 0%, incluyendo dividendos, durante ese período, lo que implica una importante caída. Sospechamos que la burbuja de IA ya está a punto de estallar.
En tercer lugar, vemos a China como un gran problema del que casi nadie habla. China entró en crisis inmobiliaria en 2020 y 2021. La fase más crítica de esta crisis se está manifestando ahora. Prevemos graves problemas económicos en China de cara a 2026.
Según su estudio, la burbuja inmobiliaria comenzó después de la crisis del COVID-19 y la Reserva Federal compró 1,5 billones de dólares en títulos respaldados por hipotecas (MBS) de los balances de los bancos para proporcionar liquidez. Los bancos vieron entonces una oportunidad para reemitir nuevos títulos respaldados por hipotecas. Hubo una inflación inmobiliaria y los precios se dispararon.
Normalmente, la recesión habría llegado antes, pero la llegada de 20 millones de inmigrantes indocumentados, algunos de los cuales, como se supo, compraron viviendas, aunque la mayoría eran inquilinos, contribuyó a estabilizar el mercado inmobiliario. Sin embargo, los precios de las viviendas se han estancado en términos reales y ahora están empezando a repuntar, sobre todo en el sureste. Estamos viendo una caída de precios. Prevemos que el noreste, las ciudades demócratas, serán las próximas afectadas a medida que se agraven los problemas económicos y aumenten los despidos de empleados de oficina.
Cree que hay también hay un problema demográfico porque la mayoría de los baby boomers están jubilados y están empezando a fallecer. Por eso, están saliendo al mercado casas provenientes de ventas de propiedades, pero no hay suficientes compradores. Así que este será un problema demográfico que se resolverá lentamente durante un tiempo, acota.
Es partidario del punto de punto de vista que la economía real y el aumento del empleo han sido ficciones en las administraciones de Biden y de Trump y que la Reserva Federal está en un posición complicada porque al no hacer nada, en realidad ha endurecido la política monetaria, lo que va a agravar la situación en toda la economía. Si suben los tipos de interés, solo acelerarán la deflación. Por lo tanto, se encuentran en una situación muy difícil. Si los recortan, podrían avivar la inflación. Así que, en cierto modo, están haciendo lo único que pueden hacer, que es no hacer nada por ahora, y tienen que esperar a que los mercados crediticios se desplomen antes de poder flexibilizar su política monetaria.
Respecto de la burbuja tecnológica, Dowd dice que los mercados financieros están cuestionando al ecosistema de la IA porque la financiación se está volviendo cada vez más difícil, y si no se puede construir la planta y conectarla a la red eléctrica, se detendrá el gasto. Así que, una vez que se detiene el gasto de capital, esto repercute en toda la cadena de valor y la burbuja estalla.
Lo que sucederá es que la inversión especulativa se desplomará. La gente saldrá perjudicada. Esto provocará una pausa temporal en el gasto de los consumidores que invirtieron en ese sector. También tendrá repercusiones en el mercado inmobiliario, ya que quienes invirtieron en la burbuja de la IA podrían sentirse menos ricos y, por consiguiente, los precios bajarán.
Pero para quien dirige Finance Technologies, la IA llegó para quedarse y habrá un repunte luego de la explosión de la presente burbuja que se está armando.
En lo que corresponde a China, Edward Dowd evalúa que China entró en una fase crítica de su crisis inmobiliaria y que padece una catástrofe demográfica y que, por varias razones, China no puede conquistar el mundo.
Estos tres factores estructurales impulsarían, en la previsión de Dowd, una caída del mercado bursátil de, al menos, el 40%.


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