Lo que empezó como una legítima reclamación de derechos, ha degenerado en un movimiento grotesco y de mal gusto, que ha llegado al punto de negar la diferencia biológica entre hombre y mujer, incluso a inventar nuevos y extraños géneros para soliviantar a unos pocos inadaptados.
Este sábado 8 de marzo se ha celebrado en Europa el día internacional de la mujer en Europa, algo que la izquierda y su ejército de fracasados lleva años acaparando, convirtiendo las manifestaciones en aquelarres con todo tipo de proclamas de odio contra los hombres, que sólo ocultan enormes frustraciones por parte de las participantes.
Mientras tanto, en países tradicionales como Rusia, las celebraciones del 8 de marzo son bien distintas, las mujeres son obsequiadas con flores y regalos, y las familias se reúnen alrededor de la mesa mientras el Presidente ofrece un discurso en televisión ensalzando los valores femeninos.
En Europa, y más concretamente en España, esta mentira está comenzando a aflorar y todo este movimiento de manipulación decae por momentos, máxime después de que varios de sus líderes masculinos se hallaran envueltos en denuncias de abusos.
Se han dado casos en los cuales varios políticos de la izquierda han sido descubiertos contratando servicios de prostitución con dinero público, horas después de haber participado en votaciones para abolir la misma.
El movimiento feminista ha sufrido una metamorfosis tendente a la discriminación efectiva hacia los hombres, con leyes que priman la versión de la mujer en caso de denuncia, algo totalmente inconstitucional, por no mencionar las llamadas cuotas de género que obligan a las empresas a contratar a mujeres con independencia de sus cualidades, primando el sólo hecho de que sean mujeres.
Los insultos, las pancartas con mensajes soeces, los cñanticos groseros… se han vuelto algo absolutamente normal en las manifestaciones del 8 de marzo, llegando incluso a aparecer muñecos simulando hombres ahorcados en determinadas performances.
El feminismo ha devenido en una ideología histérica que niega la realidad utilizando tácticas como la metamorfosis del lenguaje.
Pero lo más peligroso de este movimiento es la forma despótica con la cual impone por ley sus delirios con la excusa de defender los derechos de la mujer, algo totalmente incoherente ya que los derechos son siempre comunes a todos, de otra forma se convierten en privilegios.


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