El caso ha sido este: Una mujer de 50 años fue violada y mantenida cautiva durante una semana por un inmigrante argelino. La víctima fue rescatada el domingo 9 de noviembre por la Policía Nacional española. Acusa a tres hombres, entre ellos el principal sospechoso, un inmigrante argelino, de mantenerla secuestrada desde el 1 de noviembre en el apartamento de un drogadicto en Alicante.
Un caso sórdido. El domingo 9 de noviembre, la Policía Nacional rescató a una mujer de 50 años que afirma haber estado secuestrada durante una semana en el apartamento de unos narcotraficantes en Alicante, en la costa sureste del país. Tres hombres han ingresado en prisión preventiva. El principal sospechoso es un inmigrante de origen argelino.
Según las primeras conclusiones de la investigación, la víctima declaró a la policía que fue secuestrada por un desconocido el 1 de noviembre y llevada al apartamento de un drogadicto, donde fue golpeada y violada. Afirmó que el hombre contó con la ayuda de dos cómplices que la sujetaron aunque no la violaron.
La mujer secuestrada declaró que le debía la vida a otra mujer que presenció la escena mientras se dirigía al lugar a comprar drogas y alertó a la policía. Las fuerzas del orden detuvieron de inmediato a los cómplices del presunto autor el domingo; este ya se encontraba bajo custodia desde el jueves 6 de noviembre por delitos no relacionados con este caso. Es decir, otro multi reincidente que se encontraba en libertad para mayor vergüenza de un sistema judicial que sólo beneficia a los delincuentes.
Esa misma justicia que está tratando de encarcelar al religioso Custodio Ballester bajo acusaciones de delito de odio por criticar al Islam. El sacerdote, originario de Barcelona, está acusado de cometer un delito de odio por un artículo publicado en diciembre de 2016 titulado El diálogo imposible con el Islam. Tras una denuncia presentada por la asociación Musulmanes contra la Islamofobia, la Fiscalía solicita una pena de tres años de prisión para el sacerdote. Mientras tanto, africanos con más de cincuenta detenciones, campan a sus anchas por las calles españolas.


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