Tel Aviv y Washington buscan en Somalilandia, un enclave bajo influencia británica en el Mar Rojo, un destino para los desplazados de Gaza, transformándolo en una base estratégica imperial y una posible cárcel al aire libre para palestinos, armados y supervisados por Londres.
Recientemente, Somalilandia ha captado la atención de los medios occidentales. Mientras Israel y EE. UU. planean reubicar forzosamente a la población de Gaza, este territorio separatista, no reconocido internacionalmente, surge como opción. Informes, como uno del Financial Times del 14 de marzo, indican que Washington negocia con Hargeisa un acuerdo: reconocimiento a cambio de una base militar cerca del puerto de Berbera.
El presidente somalilandés, Abdirahman Mohamed Abdullahi, prioriza el reconocimiento global, un anhelo desde la declaración de independencia en 1991. En 2024, Donald Trump anunció su intención de reconocer oficialmente a Somalilandia, un hito que lo convertiría en el primer país en hacerlo.
Para este pequeño estado, una presencia militar estadounidense ofrecería protección ante la inestabilidad de Somalia y el respaldo de una potencia mundial.
Desde la óptica de Washington, Somalilandia no solo sería un depósito para palestinos desplazados, sino un enclave estratégico en el Mar Rojo, ideal para operaciones contra Yemen y para contrarrestar la influencia de China y Rusia en África. Pekín, con una base en Yibuti desde 2017, critica a Occidente y acoge buques iraníes.
El Proyecto 2025 de la Heritage Foundation, guía para un segundo mandato de Trump, aboga por reconocer a Somalilandia para frenar a China y compensar la pérdida de influencia en Yibuti.
El interés de Trump en Somalilandia precede a su propuesta como destino para los 2,4 millones de gazatíes. En noviembre de 2024, el exsecretario británico Gavin Williamson, tras reunirse con líderes de Trump, expresó optimismo sobre el reconocimiento. Williamson, un firme defensor de Somalilandia, revela su carácter de semicolonia británica, dependiente de Londres pese a su independencia formal en 1960.
Si los palestinos fueran trasladados allí, vivirían en otra prisión vigilada por fuerzas británicas con historial represivo. Entre 2017 y 2022, Reino Unido invirtió millones en proyectos que consolidaron su control sobre el gobierno, ejército y seguridad de Somalilandia.
Contratistas como Adam Smith International entrenaron a sus fuerzas, mientras Albany Associates moldeó la propaganda estatal para silenciar disidencias.
Somalilandia, con un ejército brutal y una policía represiva según Coffey International, se perfila como un campo de contención ideal para Gaza. Una base estadounidense podría usarla contra Yemen, con palestinos como escudos humanos.
Resta ver si Somalilandia sacrificará su autonomía por el reconocimiento, cediendo ante la hegemonía de EE. UU., Reino Unido e Israel.


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