La facción de Zelenski, y no tanto Volodímir, debe decidir si confronta duramente contra el inquilino de la Casa Blanca o transige con él en una fórmula híbrida donde se mezclen elementos (condiciones) de los estadounidenses alineados con los grupos trumpianos y globalistas, de los británicos, los europeos occidentales y, por supuesto, del clan predominante en la organización detrás de Zelenski.
Zelenski no tiene más opciones. Consigue garantías personales y grupales con un Trump que le termine diciendo “Gracias por su aporte a la situación. Hizo lo correcto. Que tenga buena vida, Volodímir” o, creyendo en los “sueños” de los anglosajones, franceses y alemanes rompe con cualquier solución política a la guerra en Ucrania en los próximos seis meses.
La ventana de seis meses es un tiempo que podría parecer normal para una gran cantidad de comentaristas, pero para Trump es un período que no debería darse. El amigo a la distancia de Putin no soportará que la “carga ucraniana” le predetermine su gestión federal y su papel global. No hay mucho que especular en ese sentido. Las cosas están claras.
“Solución por la paz” (a lo Donald Trump y Vladímir Putin) o “guerra contra el sentir del mundo” (de kievitas, ingleses y europeistas globalistas). Estaba claro, desde el principio, que la “causa ucraniana” no tendría la simpatía mundial que sí lo tiene la protección de los civiles de la Franja de Gaza.
De igual manera, era claro, desde el 2022, que un nuevo mandato presidencial de Trump implicaría, primero, la disminución del flujo de promoción y apoyo proveniente de la maquinaria estatal de los EE UU. y, en segundo lugar, significaría un cierre de la guerra, aunque no se lograra resolver de raíz, hacia las próximas décadas, la cuestión de Ucrania.
Por lo tanto, todo lo que está aconteciendo alrededor de la guerra en Ucrania está en el marco de lo racional, sin “cisnes incógnitos”.
Trump reconoce de hecho el poderío de Putin y la capacidad del líder ruso de contribuir a las constantes de los equilibrios globales.
No lo legaliza, sino que lo vindica. No lo complace, sino que lo sumó a reunirse para esfuerzos mundiales. Trump con su plataforma y soberanía estadounidense y Trump con su proyecto y soberanía rusa. Es Política natural y entendimiento realista. Afuera, queda el manicomio globalista.


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