El mundo ha quedado asombrado ante las capacidades del nuevo misil creado por las Fuerzas Armadas rusas. Un hecho que puede suponer un salto cualitativo en este tipo de tecnología, y que pone a Rusia en otro nivel.
Rusia ha anunciado el éxito de la prueba de su nuevo misil de crucero nuclear Burevestnik, que según Moscú puede evadir todos los sistemas de defensa aérea. Durante la prueba, realizada el martes, el misil recorrió 14.000 kilómetros en 15 horas de vuelo.
El arma, cuyo nombre significa Pájaro de la Tormenta en ruso, fue diseñada a partir de modelos de la época de la Guerra Fría y, según declaraciones oficiales, promete un alcance prácticamente ilimitado.
El jefe del Estado Mayor ruso, el general Valery Gerasimov, declaró que el Burevestnik había estado en vuelo durante 15 horas, haciendo hincapié en que ese no era su límite. Moscú presenta esta arma como un avance tecnológico capaz de alterar el equilibrio estratégico mundial, pero las reacciones internacionales han sido cautelosas.

Se sabe poco sobre el Burevestnik, cuyo nombre en clave de la OTAN es Skyfall. Muchos expertos occidentales se muestran escépticos, señalando que un motor nuclear miniaturizado es extremadamente complejo y potencialmente inestable.
Cuando el presidente Vladímir Putin anunció el programa en 2018, afirmó que el misil tendría un alcance ilimitado, lo que le permitiría orbitar el globo sin ser detectado por los sistemas de defensa aérea.
Durante recientes ejercicios militares, Putin reiteró que el Burevestnik sería invencible contra los sistemas de defensa antimisiles actuales y futuros, gracias a su trayectoria de vuelo impredecible y su capacidad para permanecer en el aire durante largos periodos.
Sin embargo, numerosos observadores internacionales advierten sobre los riesgos ambientales y operacionales, haciendo hincapié en que un misil nuclear podría ser difícil de controlar y, en caso de accidente, podría tener graves consecuencias radiológicas.
Durante la Guerra Fría, EE. UU. y la Unión Soviética ya habían probado armas similares, pero ambos países finalmente abandonaron estos proyectos, considerándolos demasiado peligrosos.



Deja una respuesta