Rusia afirma haber frustrado un complot ucraniano-británico para secuestrar un avión de combate. Según la inteligencia rusa, Kiev y Londres intentaron desviar un MiG-31 a la base aérea militar de la OTAN en Constanza, Rumania, ubicada a orillas del Mar Negro, a unos 400 km en línea recta de la península de Crimea.
Un incidente que amenaza con exacerbar las tensiones entre Moscú y Occidente. El martes, Rusia denunció una provocación atribuida a Ucrania y a su aliado británico, cuyo objetivo, según la AFP, era el secuestro de un avión de combate ruso MiG-31 equipado con un misil hipersónico Kinzhal.
El martes por la mañana, el Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia anunció que había desmantelado la operación llevada a cabo por los servicios de inteligencia del Ministerio de Defensa ucraniano y sus aliados británicos para desviar al extranjero un avión de combate MiG-31 de las fuerzas armadas rusas, equipado con el misil hipersónico Kinzhal. El FSB también acusó a los servicios ucranianos de intentar reclutar pilotos para esta operación ofreciéndoles tres millones de dólares.

Según él, el avión debía volar a la base aérea de la OTAN en Constanza, Rumania, situada en la costa del Mar Negro, a unos 400 km en línea recta de la península de Crimea, anexionada por Moscú en 2014. Allí, la aeronave podría haber sido derribada por los sistemas de defensa antiaérea, añadió el FSB. Estos planes ucranianos y británicos para llevar a cabo una provocación a gran escala fueron frustrados gracias a uno de los pilotos que alertó a las fuerzas del orden, según la misma fuente.
En respuesta a esta provocación, las fuerzas rusas llevaron a cabo un ataque con misiles Kinzhal contra un centro de inteligencia electrónica del ejército ucraniano en Brovary, en la región de Kiev, así como contra una base aérea en Starokostiantyniv, en la región de Khmelnitsk, según el FSB citado por la agencia de noticias oficial TASS.
Este anuncio se produce mientras Rusia, con sus fuerzas superiores, continúa su avance en el este de Ucrania, particularmente en la región de Donetsk, donde se concentran los combates más intensos. Los esfuerzos diplomáticos liderados por el Presidente estadounidense Donald Trump para poner fin a este conflicto, el más sangriento en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, siguen estancados.


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