La Casa Blanca publicó su Estrategia de Seguridad Nacional de la Administración Trump correspondiente al año 2026.
Este documento es elaborado por el ejecutivo y va dirigido, principalmente, al Congreso para que los congresistas conozcan el conjunto de principios vertebradores, las estrategias y los objetivos que tiene el gobierno de Trump para robustecer la seguridad del país, fortalecer las capacidades estatales y el afianzar el papel global de los EE. UU.
Entre sus formulaciones nucleares, está la crítica al globalismo y la dependencia que las estructuras nacionales tenía respecto del mismo debido a que las élites: «Hicieron apuestas enormemente erróneas y destructivas sobre el globalismo y el llamado libre comercio», expone el documento.
Este trabajo de 33 páginas, también enfatiza que el gobierno trumpista tiene como un interés fundamental, «negociar un cese rápido de hostilidades en Ucrania, con el fin de estabilizar las economías europeas, evitar una escalada o expansión no intencionada de la guerra y restablecer la estabilidad estratégica con Rusia, así como para permitir la reconstrucción de Ucrania tras las hostilidades y así garantizar su supervivencia como estado viable».
Como se puede observar, la Casa Blanca del Segundo Mandato de Trump tiene el firme propósito de procurar la terminación de la guerra en Ucrania, idea que se ve reforzado por el rol que está teniendo el propio yerno de Trump, Jared Kushner, quien está al frente de lo que sería, para Washington, el arreglo final.
Generalmente, cuando Kushner asume ese protagonismo en cuestiones tan complejas es porque ya hay algunos avances contundentes y una firmeza en la intención de Trump de presentar, en el horizonte inmediato, un arreglo sobre las cuestiones en las que ordena a Kushner intervenir.
El restablecer las relaciones estratégicas con Rusia forma parte también del postulado trumpista, además de que un número de gobiernos europeos deje de ser expansivamente belicista y disminuya su rusofobia.
Quienes formularon la estrategia de Trump quieren salvar a Ucrania y que Europa no termine en una situación de callejón sin salida si continúa en el actual rumbo. Por ello, el documento afirma: «La Administración Trump se encuentra en desacuerdo con funcionarios europeos que mantienen expectativas poco realistas sobre la guerra, situadas en gobiernos minoritarios inestables, muchos de los cuales pisotean los principios básicos de la democracia para suprimir la oposición. Una amplia mayoría europea quiere la paz, pero ese deseo no se traduce en políticas, en gran medida debido a la subversión de esos gobiernos de los procesos democráticos».
Esta parte no cayó bien en algunas capitales europeas donde creen que Trump se extralimita en esa parte. Aún más, intentan el diseño de un plan alternativo para presentarle a Washington para el escenario ucraniano. Pareciera que los funcionarios europeos no estarían leyendo correctamente lo que sucede en la realidad.
El documento estadounidense también refleja que la OTAN no debe hacerse percibir como expansionista.
Para Trump: «Los días en que Estados Unidos sostenía todo el orden mundial como Atlas han terminado. Contamos entre nuestros muchos aliados y socios a decenas de naciones ricas y sofisticadas que deben asumir la responsabilidad principal de sus regiones y contribuir mucho más a nuestra defensa colectiva».
Cabe destacar que este documento estratégico no significa que el sistema del poder estadounidense vaya a implementar automáticamente tales disposiciones, pero es una evidencia inobjetable de lo que se propone el gobierno de Trump.
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