En Finlandia, no piensan en la caída en picado de la economía tras el abandono de la neutralidad y la rusofobia rampante; creen que tienen que vencer a los británicos que, hace dos años, presentaron a una Miss con una pierna de palo, Bernadette Hagans.
Creen que tienen que hacerlo mejor que Miss Países Bajos 2023, Rikkie Kollé, que era un hombre; y también mejor que una candidata norirlandesa, Aoife Walsh, que se presentó sin afeitar para liberarse de los estereotipos femeninos; tienen que hacerlo mejor que la Miss Alabama del año pasado, Sara Milliken, una modelo con curvas que, en este caso, era un barril de 150 kilos que estaba muy woke pero que luego fue masacrada en línea.
En Finlandia también tienen que superarse ellos mismos, quienes en ese mágico año 2017 (el año dorado del woke) impusieron a una Miss de origen nigeriano (negra, afrodisidente) que causó sensación internacionalmente, no porque fuera negra o afrodisidente, sino porque era evidentemente más fea que las otras candidatas.
Pasemos a las noticias, Miss Finlandia 2025. La historia es la siguiente: en septiembre, eligieron a Sarah Dzafce, una kosovar-finlandesa de 22 años, como Miss Suomi 2025 (es decir, Miss Finlandia), y todo salió bien. En noviembre, la enviaron a Miss Universo en Bangkok y publicó en redes sociales, quizás antes de cenar, una foto con el texto comiendo con un chino en la que se estiraba los ojos rasgados con los dedos.
Pero en su país natal, estalló otro escándalo nacional, incluso internacional: en diciembre, la organización Miss Finlandia la despidió y la despojó de su título. Se celebró una conferencia de prensa, se derramaron lágrimas, y el comunicado decía: «Informamos al país que Sarah Dzafce ya no es digna de representar a Finlandia, una tierra de igualdad e inclusión». Se coronó a una nueva candidata en su lugar.
¿Se acabó? No. Tres parlamentarios del Partido Finés (de derechas) decidieron mostrar su solidaridad y repitieron el gesto con la mirada en otras fotos. Los gobiernos de Japón y Corea del Sur, sin nada mejor que hacer, protestaron, mientras que los medios chinos se divertían y las redes sociales asiáticas amenazaban con boicotear a Finnair, culpable de haber permitido que la joven (la exreina de belleza) viajara en clase ejecutiva como promoción.
Gran final: El 17 de diciembre, el Primer Ministro finlandés, Petteri Orpo, emitió mensajes de disculpa en los idiomas originales (chino, japonés y coreano) a través de la embajada y las redes sociales oficiales: Finlandia «condena todas las formas de racismo», mientras que, al mismo tiempo, la dictadura woke ha triunfado en Finlandia, y toda la sociedad europea sigue perdiendo el sentido común.


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