El programa franco-alemán para desarrollar un avión de combate tecnológicamente avanzado está técnicamente muerto.
Este parece ser el destino del avión de sexta generación previsto por el programa conocido como el Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS), un esfuerzo conjunto entre Francia, Alemania y España.
El Futuro Sistema Aéreo de Combate, también conocido por su acrónimo FCAS, está al borde del colapso: el avión de combate que debía cumplir la función asignada a los cazas de quinta y sexta generación, y que pretendía sustituir al Dassault Rafale y al Eurofighter Typhoon, corre el riesgo de desaparecer, dejando un vacío en los planes de defensa de dos de las principales potencias europeas.
La información fue reportada por el diario Politico, que contactó a un funcionario cercano al presidente francés, Emmanuel Macron. Este funcionario afirmó que era más probable un fracaso del programa que una reactivación. Esta situación es delicada para Francia, que, a diferencia de Alemania, no se ha unido al programa F-35 y no contará con cazas de quinta generación a corto o mediano plazo.
Berlín, por otro lado, ha adquirido el F-35 y planea encargar un nuevo lote de cazas Joint Strike Fighters. Alemania, que no recibirá su primer F-35 hasta este año, encargó los primeros 35 aviones en 2022, seguidos de un segundo lote de 15 aviones como parte de su reciente plan de despliegue de las fuerzas armadas. Los primeros ocho cazas serán asignados a la 33.ª Ala Aérea Táctica (Taktisches Luftwaffengeschwader 33), con base en Büchel.
Según fuentes de Politico, el fracaso del programa de construcción de un avión de combate de sexta generación y sus drones representa un importante revés político para Macron y para los activos de París, que ahora deberán encontrar otra solución.
El FCAS está muerto, todo el mundo lo sabe, pero nadie se atreve a admitirlo, declaró la fuente. El fracaso de este proyecto, anunciado por el presidente francés durante su primer mandato y por la canciller alemana, Angela Merkel, en 2017, se debe, según se informa, a los habituales conflictos industriales.
Estos mismos conflictos están ralentizando cualquier proyecto de defensa europeo conjunto, que, para superar sus numerosos problemas de compatibilidad entre los diferentes sistemas de armas y sus costes, necesitaría desplegar plataformas comunes a todos los niveles.
Los problemas en torno al caza de sexta generación franco-alemán-español también ponen de relieve los desafíos y cuestiones cruciales de la cooperación industrial europea en materia de defensa, mientras el continente se apresura a rearmarse, como señaló Politico.
Durante meses, Francia y Alemania han intentado, sin éxito, resolver sus diferencias.
Mientras tanto, las autoridades alemanas sostienen que Berlín aún quiere preservar ciertos aspectos del proyecto que se lleva a cabo conjuntamente con Francia y España, incluyendo el sistema de combate aéreo conjunto y otros sistemas compartidos, incluso sin un solo caza de sexta generación.
Mientras se prepara el réquiem para el Futuro Sistema Aéreo de Combate, Macron o su sucesor deberán asumir la responsabilidad de elegir lo que reemplazará a las versiones más avanzadas del Dassault Rafale, el F4 y el futuro F5, aviones que, a pesar de su implementación y mejoras, siguen clasificados como cazas multifunción de cuarta generación plus.


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