Israel busca establecer el «Corredor de David», una ruta geopolítica desde los Altos del Golán ocupados hasta el Kurdistán iraquí, rediseñando Asia Occidental bajo la fachada de alianzas con minorías y ambiciones bíblicas. Este proyecto, no declarado oficialmente, conectaría el norte kurdo de Siria, apoyado por EE.UU., con Israel mediante un corredor terrestre continuo.
El Corredor de David abarcaría desde el Golán, atravesando Deraa, Suwayda, Al-Tanf, Deir Ezzor y Albu Kamal en la frontera sirio-iraquí, hasta el Éufrates. Se inspira en el «Gran Israel», un ideal sionista basado en un mapa bíblico que va del Nilo al Éufrates.
La Dra. Leila Nicola, experta libanesa, lo ve como una visión teológica para dominar Siria, Irak y Egipto, mientras el Dr. Talal Atrissi señala que la crisis siria ha dado realismo a estas aspiraciones.
El proyecto genera controversia, percibido como un intento de ampliar la hegemonía israelí, aunque enfrenta obstáculos como la volatilidad regional y la oposición de grupos como las Fuerzas de Movilización Popular iraquíes.
Estratégicamente, se alinea con la política israelí de aliarse con minorías (kurdos, drusos) para contrarrestar a los estados árabes, un enfoque histórico que refuerza el apoyo a la autonomía kurda desde los años 60. Combina mitología bíblica con cálculo geopolítico, encajando en la «doctrina del océano», que busca aliados periféricos no árabes.
La fragmentación de Siria, tras la caída de Bashar al-Assad y el auge de Hayat Tahrir al-Sham, ha facilitado este plan. Acuerdos con las Fuerzas Democráticas Sirias y los drusos de As-Suwaida han consolidado autonomías sectarias, que Israel aprovecha para ampliar su influencia. Atrissi advierte que esto podría profundizar divisiones e invitar a injerencias extranjeras.
El corredor no es solo infraestructura, sino una esfera de influencia. Con un ejército sirio débil y un vacío de poder en el sur, Israel ve una oportunidad para rodear a Irán y redefinir la región. EE.UU., centrado en contener a Irán, podría respaldarlo indirectamente, según Nicola. Los Acuerdos de Abraham han dado a Israel mayor margen para avanzar.
Líderes israelíes como Netanyahu y Katz han insinuado este plan, exigiendo zonas desmilitarizadas en Siria y una estructura federal. Aunque enfrenta protestas locales y oposición turca, el corredor promete profundidad estratégica, apoyo a los kurdos y posibles rutas energéticas desde Kirkuk a Haifa.
Sin embargo, riesgos como la inestabilidad regional y la resistencia de Irán, Siria y Turquía podrían frenarlo. El Corredor de David, aún en sombras, ya proyecta un impacto significativo en el Levante.


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